Con motivo del VIII Centenario de la muerte de San Francisco (1226-2026)
Asís – ITALIA — El 21 de febrero de 2026 se inauguró la exposición extraordinaria de los restos mortales de San Francisco en la Basílica Inferior dedicada a él en Asís. La iniciativa recibió la autorización y la bendición del papa León XIV, y tiene sus raíces en el aliento expresado por el papa Francisco ya en diciembre de 2023.
La iniciativa, como bien sabemos, se inscribe en las celebraciones por los 800 años de la muerte de San Francisco, o mejor dicho, de su tránsito, el paso de la vida a la vida verdadera. Ha sido, y sigue siendo, un momento especial para toda la familia franciscana y la Iglesia universal, y queremos aprovecharlo en sintonía con el dictado evangélico de la semilla que muere para dar fruto (cf. Jn 12,24): el Poverello de Asís sigue dando fruto en el mundo, desde hace ya ocho siglos, a través de una multitud de hijos e hijas que lo consideran un auténtico intérprete del Evangelio.
Contemplar los restos mortales de Francisco «quiere ser una invitación a considerar la vida personal de cada uno desde una perspectiva similar: como Francisco, cada uno está llamado a entregarse generosamente en las relaciones, para convertirse en ese árbol vivo de fraternidad que sigue dando fruto en la historia de la Iglesia y del mundo», así presentó el evento fray Marco Moroni OFMConv, custodio del Sacro Convento, entrevistado por los periodistas en la conferencia de prensa ofrecida poco antes del evento.
Durante las semanas previas al evento, la preparación de la Ostensión contó con momentos significativos, como la inspección del sarcófago en la noche del 9 de enero de 2026, en presencia de algunos frailes del Sacro Convento y del obispo de Asís-Gualdo Tadino-Nocera Umbra y Foligno, Mons. Domenico Sorrentino. Una curiosidad: el sarcófago está sellado con dos llaves, denominadas «S» y «F», una en poder del obispo de Asís y la otra en manos del custodio de la basílica. La mañana del sábado 21 de febrero, en presencia de algunos frailes de la comunidad del Sacro Convento, además de los expertos, se procedió a la exhumación de los restos mortales de San Francisco del sarcófago en el que descansan, «preparando» lo que se necesitaría esa misma tarde para iniciar la Ostensión. Los frailes de las dos basílicas pontificias de Asís (San Francisco y Santa María de los Ángeles en la Porciúncula) tuvieron la oportunidad de visitar en privado la tumba de Francisco antes de la Ostensión.
Celebración de las vísperas e inicio de la Ostensión
La tarde del 21 de febrero, a las 16:00 horas, comenzó el traslado de los restos mortales, las reliquias de San Francisco, desde la cripta a la basílica inferior, colocándolos delante del altar mayor, con una pequeña procesión compuesta por frailes de las distintas órdenes, Mons. Domenico Sorrentino, bajo la presidencia del cardenal Ángel Fernández Artime, legado pontificio para las basílicas papales de Asís. La asamblea de frailes esperaba en la Basílica Inferior acompañando los pasos con el canto.
A continuación tuvo lugar la incensación y la celebración de las primeras vísperas del primer domingo de Cuaresma. Todo se desarrolló en un clima de sencillez y fraternidad, involucrando simbólicamente a todos los frailes del mundo en una gran familia, la de los hijos y hermanos de Francisco.

El cardenal Ángel Fernández Artime, en su homilía, subrayó con fuerza que la ostensión «no es una mirada nostálgica al pasado, sino una invitación fuerte y concreta para nuestro presente». Señalando los restos mortales del Poverello, recordó que los fieles se encuentran ante una predicación silenciosa pero muy poderosa, que muestra «un cuerpo consumido por el amor, marcado por los estigmas, doblegado por la penitencia, pero luminoso de paz». La exposición, exhortó el prelado, «es un tiempo ofrecido a la conversión. No estamos aquí por curiosidad, sino para dejarnos provocar, para contemplar hasta el fondo lo que el Evangelio puede realizar cuando se toma en serio».
Las palabras del cardenal siguen la estela de las del papa León XIV, quien recordó en su mensaje en la inauguración del Centenario del Transito que san Francisco representa una «buena noticia» también para los no creyentes, ya que encarna la posibilidad concreta de una vida humana basada en la paz, la misericordia y la acogida, en lugar de la competencia, la guerra y la violencia.
Inmediatamente después de la oración de las vísperas, los frailes presentes pudieron permanecer en la iglesia, en silencio y recogimiento, ante la urna con los restos de San Francisco durante aproximadamente una hora, expresando libremente su devoción también con algunos gestos.
Hasta ese momento, el acceso a la basílica había estado reservado a un número reducido de frailes, además de a las autoridades religiosas, los periodistas y los encargados de la organización. A partir del día siguiente, domingo 22 de febrero, las puertas «se abrieron» a todos aquellos que quisieran vivir esta peregrinación.
Las cifras del evento
Al evento asistieron unos 300 frailes de las diferentes órdenes de la familia franciscana, y estuvieron presentes más de 200 periodistas procedentes de diferentes partes del mundo y 400 voluntarios que colaborarán durante el tiempo de la exposición pública. Según la oficina de comunicación del Sacro Convento, hasta la fecha, es decir, la misma noche del evento, se habían registrado unas 370 000 reservas para la veneración, procedentes de los cinco continentes.
Un poco de historia
Hasta ahora, los restos del santo nunca se habían expuesto visiblemente al gran público, sino que habían sido objeto exclusivamente de inspecciones a puerta cerrada, llamadas «reconocimientos». En 1978, con motivo de la «tercera inspección» de los restos del santo, se aprovechó la ocasión para hacer una exposición al público en la «Sala del Capitulo» del Sacro Convento para su veneración, que duró 18 días (del 15 de febrero al 4 de marzo). Por este motivo, la actual ostensión puede calificarse como la primera ostensión pública y prolongada de los restos mortales del santo.
A continuación se presentan algunos momentos clave relacionados con los restos mortales del santo.
1230 – Traslado y ocultación. El cuerpo de Francisco fue trasladado de la iglesia de San Jorge a la nueva basílica de San Francisco en Asís. Para evitar el riesgo de robo de reliquias, habitual en la época, el cuerpo fue escondido en un lugar profundo bajo el altar mayor, protegido por pesadas estructuras de piedra y hierro.
1818 – El hallazgo. Tras cincuenta y dos noches de excavaciones secretas, el 12 de diciembre de 1818 el cuerpo fue finalmente encontrado bajo el altar de la iglesia inferior de la basílica. En esa ocasión, los restos fueron extraídos para una breve verificación científica y un homenaje religioso antes de ser depositados en el sarcófago de piedra que se puede ver hoy en día.
1978 – Reconocimiento científico. Se llevó a cabo un reconocimiento de los restos mortales para evaluar su estado de conservación y se expusieron durante un breve periodo de tiempo. En esta ocasión, se confirmó que del cuerpo solo quedaban huesos y cenizas.
1994 y 2015 – Inspecciones privadas. A lo largo de los años se han realizado otras inspecciones con fines de estudio, conservación y devoción, pero siempre se ha tratado de momentos «privados», reservados a las comunidades franciscanas, a los expertos y a los obispos.
Que la veneración del cuerpo de San Francisco nos impulse a renovar nuestro compromiso evangélico, redescubriendo esa «pequeñez» que es un mensaje universal para reflejarnos en su vida evangélica y confirmar nuestra promesa de ser hermanos menores en el mundo.
Experiencia de oración prolongada
La exposición extraordinaria de los restos de San Francisco continuará ininterrumpidamente hasta el 22 de marzo de 2026. Este mes excepcional representa una invitación universal a redescubrir la herencia del Poverello de Asís, un hombre cuyo mensaje de paz y fraternidad sigue hablando profundamente al corazón de la humanidad. Como recuerdan los frailes, recordar su muerte significa celebrar su vida y el impacto que, después de ocho siglos, sigue inspirando el camino de creyentes y no creyentes. Que esta veneración nos impulse a todos a redescubrir la «pequeñez» evangélica que nos hace «grandes», tan querida por Francisco.
Este tiempo de gracia se verá enriquecido por un apretado calendario de citas religiosas y culturales. El punto culminante y la conclusión tendrán lugar el domingo 22 de marzo a las 17:00 horas en la Basílica Superior, con una solemne celebración presidida por el cardenal Matteo Maria Zuppi, arzobispo de Bolonia y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana.
Para quienes deseen participar en esta experiencia de oración prolongada, se recuerda que la veneración de los restos está reservada exclusivamente a quienes se inscriban en el único portal habilitado (www.sanfrancescovive.org). La entrada en días laborables está permitida a partir de las 7:30 (los fines de semana a partir de las 7:00), con cierre previsto a las 19:00.

