Desde hace algunos años la Familia Franciscana está celebrando un tiempo jubilar. Ya hemos hecho memoria de los 800 años de la Regla, del Pesebre de Greccio, de los Estigmas y del Cántico de las Creaturas. Fue un período de estudios, encuentros, reflexiones y meditaciones sobre estos importantes acontecimientos que nos condujeron a una profundización de tantos aspectos de nuestra vida franciscana.
Con todo, este 2026 es un año muy especial para nosotros: 800 años del Santo Tránsito de San Francisco, el culmen de su vida terrena y su nacimiento al cielo. Sabemos que la muerte de una persona tiene el poder de ponerle delante su vida entera. Y es esto lo que queremos hacer en el recuerdo de la Pascua de Francisco, reapropiarnos del “poverello de Asís”: su llamada, su radicalidad, su amor por Cristo, la Iglesia, los leprosos, su vocación de hermano menor, su deseo de pobreza y su ardor misionero.
La Iglesia, nos sorprendió en estos días anunciando un “Año Jubilar de San Francisco”, del 10 de enero de 2026 hasta el 10 de enero de 2027, como una bella continuidad con el Año Santo Ordinario. Es así como nos ofrece la oportunidad de que todas nuestras Iglesias conventuales se conviertan en Iglesia Jubilares y lugares de peregrinación, donde recibir la gracia de la Indulgencia plenaria. Además, esta gracia se les concede también a las iglesias que tienen a San Francisco como titular o están unidas a él por algún motivo, obviamente todas las Iglesias de los frailes, las Clarisas, las Hermanas Franciscanas, etc.
El Papa León XIV en su Carta A los Ministros Generales (10 de enero de 2026) insiste mucho en relacionar el carisma de san Francisco con la promoción de la Paz. Su deseo es que este “Año de gracia” puede realmente ayudarnos a promover una reconciliación universal que genera “paz con Dios, paz entre los hombre y paz con la creación”. En este sentido, él nos ofrece una preciosa oración que sería muy hermoso difundirla y utilizarla durante todo este jubilar.
Será muy importante preparar nuestras Iglesias conventuales para recibir a los peregrinos que querrán la gracia de este Año Santo. Sería adecuado preparar con creatividad un lugar en nuestras iglesias para la veneración de san Francisco y la memoria de su santo Tránsito; ofrecer a los fieles oportunidades para participar con nosotros en liturgias o para-liturgias que nos ayuden a meditar sobre aspectos importante de la vida del Santo; dejar a disposición de los fieles los escritos de San Francisco, especialmente sus oraciones, y las biografías; ofrecer una mayor posibilidad para celebrar el Sacramento de la Reconciliación.
Además, como capuchinos no podemos olvidad que nos estamos preparando para vivir los 500 años de la Reforma. De hecho, el proyecto propuesto por la Curia General nos invita a vivir este 2026, a ejemplo de los primeros capuchinos, como un tiempo fuerte para “volver a Francisco”, especialmente apropiándonos de su Testamento que este año también cumple sus 800 años.
Queridos hermanos, estemos atentos a aprovechar intensamente este especial “Año de San Francisco”, sin desperdiciar tantas oportunidades de gracia que nos son regaladas. Dejémonos inflamar el corazón por el Seráfico ardor para ser renovados en nuestra propia vocación.
