En la mañana del sábado 10 de enero de 2026, a las 10 horas, en la Basílica de Santa María de los Ángeles de la Porciúncula, se desarrolló el solemne Rito de Apertura del Centenario del Tránsito de San Franciso, en el lugar que custodia la Capilla donde el Pobrecillo de Asís, en el otoño de 1226, concluyó su camino terreno acogiendo a la Hermana Muerte, desnudo sobre la desnuda tierra.
La celebración, vivida con gran intensidad y recogimiento, contó con la presencia de los Ministros Generales de la Familia Franciscana (OFM, OFM Conv., OFM Cap., OFS, Presidente IFC-TOR), los que, en un itinerario de real comunión, guiaron a los fieles a través de una liturgia rica de símbolos en el mismo lugar en el que murió el Santo.
El gesto inicial de la Liturgia fue particularmente significativo, en el cual el Obispo de Asís-Noceda Umbra-Gualdo Tadino y Foligno, Mons. Domenico Sorrentino, y el Alcalde de Asís, Sr. Valter Stoppini, atravesaron juntos el umbral de la Basílica llevando un cirio, que luego fue encendido en la Capilla del Tránsito. Un signo que recordó la luz de Cristo Resucitado y el valor de la paz y el perdón, en continuidad con el mensaje del Cántico de las Creaturas y con la historia de reconciliación que Francisco supo generar en su Ciudad.
Luego del rito de la luz, la celebración se articuló en seis momentos temáticos –Misericordia, Oración, Fraternidad, Trabajo, Paz y Bendición– relacionados con los pasajes esenciales del Testamento de San Francisco, acompañados de meditaciones, testimonios e intervenciones de los Ministros Generales. Al centro del itinerario de seis etapas, resonó una fuerte invitación a la construcción de la paz a partir del coraje del perdón, la reconciliación y la misericordia, como lo hizo el mismo Francisco, en un tiempo marcado por los conflictos. El camino se concluyó en la Porciúncula, singo del “sepulcro vacío” y de la Pascua vivida por Francisco, para indicar que el Tránsito no es un final, sino el inicio de una vida plenamente consagra a Dios y a los hombres.
El inicio del Centenario, tan rico y participado, fue una importante invitación a vivir este 2026 mirando no al pasado con nostalgia, sino al futuro con esperanza, sostenidos por la misericordia de Dios, recordando que San Francisco murió cantando el Cántico de las Creaturas, alabando a Dios también en el momento de la mayor fragilidad humana.
El Rito de apertura ciertamente involucró y conmovió a todos los religiosos, religiosas y fieles laicos presentes en la Basílica de Santa maría de los Ángeles y a aquellos que siguieron la celebración a través de los medios digitales. Junto a esto, hubo una sorpresa que resonó en toda la Iglesia, cuyos frutos se extenderán por todo 2026: la promulgación de un Decreto de la Penitenciaría Apostólica que declara a 2026 como Año Jubilar Franciscano y la concesión de una Indulgencia Plenaria, para que todo fiel cristiano a ejemplo del Santo de Asís se haga él mismo modelo de santidad de vida y testigo constante de paz.
Además, se obsequió un Mensaje del Papa León, dirigido a los Ministros Generales de la Familia Franciscana –y a todos nosotros– presentando a Francisco de Asís como “hombre de paz”. El “Señor Papa” exhortó a que este jubileo sea un motor de reconciliación en un mundo fragmentado: todos estamos llamados, hoy, a ser instrumentos de paz y reconciliación en el mundo.
El Centenario recién inaugurado concluye y corona el ciclo de los “Centenarios franciscanos” celebrados en los últimos años.

