Más de 70 participantes se reunieron de manera virtual el 13 de julio para la primera sesión del III Encuentro Panamericano de Capuchinos (EPAN). En el centro del encuentro estuvo la reflexión sobre la renovación del carisma y sobre la relación entre contemplación y fraternidad, en preparación para el gran encuentro en Ciudad de México en 2027.
El lunes 13 de julio se llevó a cabo, de manera virtual, la Primera Sesión Oficial del III Encuentro Panamericano de Capuchinos (EPAN). Aunque el camino de preparación había sido inaugurado oficialmente ya el 11 de mayo, esta cita representó la primera sesión dedicada exclusivamente a los convocados al encuentro presencial que se realizará en el mes de mayo de 2027 en México (Ministros Provinciales, Custodios y Delegados).
En el encuentro también participaron, como invitadas, las Hermanas Clarisas Capuchinas, una ocasión que permitió fortalecer aún más los profundos vínculos de fraternidad que unen a la Familia Franciscana Capuchina. Con cerca de 70 usuarios activos durante casi todo el encuentro, el evento se caracterizó por un fuerte espíritu de escucha, diálogo y deseo de renovación del carisma capuchino.
El momento de reflexión y meditación fue guiado por fr. Edvin Díaz, perteneciente a la Custodia de Guatemala, Honduras y El Salvador. Su intervención se centró en el tema del retorno a las fuentes del carisma, recordando a los presentes que la verdadera renovación no consiste en un retorno nostálgico al pasado, sino en redescubrir aquella fuente donde el Espíritu Santo hace nuevas todas las cosas.
Entre los conceptos clave de su exposición, fr. Edvin subrayó que la identidad capuchina nace del encuentro cotidiano con Cristo y no de la simple conservación de las tradiciones. Toda reforma auténtica, añadió, comienza en el momento en que el corazón vuelve a enamorarse de Cristo y encuentra el valor para vivir el Evangelio con radicalidad.
La reflexión subrayó además el vínculo inseparable entre contemplación y fraternidad: una contemplación que no desemboca en la fraternidad permanece incompleta, mientras que una fraternidad que no se nutre de la contemplación está destinada a agotarse. Mirando la experiencia de los primeros capuchinos, fr. Edvin recordó que ellos no buscaban ser simplemente “diferentes”, sino que deseaban ser más fieles al Evangelio; fue precisamente esa profunda fidelidad la que transformó la historia de la Orden. Concluyó invitando a todos a renovar con entusiasmo el don recibido, pues el desafío de hoy no es inventar un nuevo carisma, sino vivir con pasión y autenticidad el que el Espíritu ya confió a la Orden.
El camino preparatorio del III EPAN continuará con una próxima reunión virtual, fijada para el 10 de agosto y también reservada a los miembros convocados. El gran encuentro presencial, por su parte, está programado para el mes de mayo de 2027 en Ciudad de México. En esa ocasión, los frailes de todo el continente americano se reunirán para consolidar la comunión, discernir los nuevos desafíos misioneros y celebrar juntos la riqueza del carisma capuchino en las Américas.
