Desde la llegada de los primeros misioneros irlandeses en 1986 al desarrollo de una Custodia en crecimiento: la historia, las opciones de vida esenciales y los desafíos vocacionales en la dinámica Iglesia surcoreana.
Corea del Sur tiene una rica cultura, con una historia marcada por períodos políticos complejos y por épocas de persecución eclesial. A pesar de ello, la Iglesia Católica, en las últimas décadas, conoció un gran desarrollo y crecimiento. La fe católica tiene raíces únicas en estas tierras: la evangelización no comenzó inicialmente con los misioneros, sino que, en 1784, un laico coreano, bautizado en China, llevó textos católicos, dando inicio a la catequesis. En este sentido, la Iglesia en Corea del Sur tuvo un origen particular gracias al servicio y al valor de los laicos.
En las últimas décadas se ha registrado un notable crecimiento de cristianos pentecostales y también de la Iglesia Católica. Actualmente, los porcentajes de distribución religiosa en el país es la siguiente: 51% sin religión, 20% protestantes pentecostales, 16% budistas, 11% católicos y 2% otras religiones. Hoy, la Iglesia Católica coreana es una de las más vivas de Oriente, pero las cifras indican que aún es una tierra de misión en pleno sentido.
Los Capuchinos
Los frailes Capuchinos llegaron a Corea del Sur en 1986, cuando un grupo de cuatro frailes arribó desde Irlanda. Un momento que marcó profundamente la historia de la misión ocurrió en 1995: uno de los misioneros perdió la vida en un trágico accidente de tránsito, convirtiéndose en el primer extranjero del país en donar voluntariamente sus órganos. Este gesto suscitó una gran conmoción en los medios de comunicación locales.
Durante los primeros años, los frailes vivieron en casas alquiladas, hasta que adquirieron su primera vivienda en 1990. Ya en 1993 acogieron a los primeros candidatos y, en 1996, cuatro de ellos emitieron la primera profesión en nuestra Orden. Ese mismo año, la fraternidad se trasladó a la sede actual, un convento de cuatro pisos ubicado en la misma ciudad de Seúl. En 2005, fray John Corriveau erigió la Custodia de Corea del Sur y, en 2008, se celebró la primera ordenación sacerdotal de un fraile coreano.
Desde el comienzo, los frailes decidieron no asumir la atención pastoral de parroquias. De hecho, ya en la invitación del obispo local estaba la propuesta de establecer una iglesia conventual dedicada a la adoración y al sacramento de la Reconciliación. En el convento principal de Seúl hay una capilla donde, de lunes a sábado, se celebra la Misa diaria; posteriormente, el Santísimo Sacramento permanece expuesto hasta la noche y, cada día, los frailes confiesan durante tres horas, donde un buen número de personas acude diariamente. Además, allí existe una hermosa fraternidad de la OFS (Orden Franciscana Seglar), con una vida muy dinámica.
Entre las otras particularidades de esta presencia está la decisión de no tener empleados: son los propios frailes quienes cocinan, limpian y realizan los distintos servicios. Asimismo, decidieron no poseer automóviles, desplazándose exclusivamente en transporte público.
En cuanto al proceso formativo, nuestros candidatos, después de una cuidadosa selección, realizan uno o dos años de postulantado, un año de noviciado y al menos tres años de posnoviciado sin cursar estudios académicos. Solo después de los votos perpetuos pueden comenzar los estudios de filosofía y teología u otros itinerarios académicos específicos. Actualmente hay un solo posnovicio y algunos candidatos en proceso de discernimiento vocacional.
La situación actual
Hoy la Custodia cuenta con 18 frailes. Entre ellos, un posnovicio, dos misioneros irlandeses con más de treinta años de servicio en la misión, un fraile que presta servicio en el Colegio Internacional de Roma y otro enviado recientemente a Irlanda para colaborar con la Provincia.
Los frailes están distribuidos en cuatro casas. La principal se encuentra en Seúl. Otra está situada en la cercana Diócesis de Incheon y anteriormente estaba destinada a los frailes dedicados a los estudios de filosofía y teología. La tercera fraternidad se encuentra en Gapyeong, donde está la casa de formación que en el pasado albergó el noviciado y el posnoviciado. Además, hay una pequeña casa en el centro histórico de Seúl, alquilada en un momento en que existía la necesidad de contar con un lugar adecuado para acoger a los postulantes.
Este último mes, el secretario para la Evangelización y las Misiones de la Curia General tuvo la oportunidad de visitar esta rica región de nuestra Orden, con el objetivo de conocer su historia y presentar nuestro carisma misionero y la realidad misionera de nuestra Orden.
