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Los capuchinos y la exposición de los restos mortales de San Francisco

Peregrinación: «todavía estamos en camino»

En el marco de las celebraciones por el VIII Centenario del Transito de nuestro padre San Francisco, un momento de especial importancia es la exposición de los restos mortales del Poverello de Asís, promovida por los Frailes Menores Conventuales en la Basílica del Santo, del 21 de febrero al 22 de marzo. Detenerte ante sus reliquias nos pone frente al misterio de toda su vida y nos impulsa a reflexiones personales que nos ayudan a confrontarnos con él y a renovar el propósito de ser franciscanos más auténticos.

Muchos frailes capuchinos ya han peregrinado en este periodo, tanto individualmente como en fraternidad o provincia. Es importante que todos aquellos que tengan la posibilidad y el deseo realicen este gesto. Recordamos que es necesario respetar las modalidades indicadas para la visita, es decir, reservar la cita en los días y horarios establecidos a través de la página web www.sanfrancescovive.org.

En el contexto de este gran acontecimiento, nuestro Ministro general, fray Roberto Genuin, celebrará la Santa Misa el sábado 14 de marzo a las 11:00. Por lo tanto, los frailes de la Curia General y de las casas dependientes de ella (Colegio Internacional, Frascati, Garbatella y Consolación…) y otros frailes están organizando una «visita capuchina» a nuestro padre Francisco. La cita será en la Basílica de Santa Clara a las 9:00 (la antigua iglesia de San Jorge, donde fue enterrado inicialmente San Francisco). Desde allí nos dirigiremos a la Basílica de San Francisco, donde tendremos la oportunidad de venerar sus restos en la Iglesia Inferior, para luego subir a la Superior y celebrar juntos la Santa Misa.

Este centenario se entrelaza con el camino que los capuchinos estamos recorriendo hacia nuestros 500 años de Reforma. Recordemos que fue precisamente en los años previos a las celebraciones del III Centenario del Transito de San Francisco cuando algunos frailes decidieron reformar la vida franciscana, dando origen a nuestra familia capuchina. Por lo tanto, el año que estamos viviendo es un tiempo de gracia especial, que no debemos dejar pasar en vano: recuperemos los valores que Francisco vivió y propuso, para «iluminar nuestras mentes e inflamar nuestros corazones» cada vez mejor. Seguimos, ahora y siempre, en camino: modulamos nuestros pasos según el Evangelio, siguiendo el ejemplo y el estilo que Francisco nos ha legado.