Roma, ITALIA— El 3 de julio de 2026, el convento de la Inmaculada Concepción, situado en la histórica Vía Vittorio Veneto de Roma, sirvió de marco para la 10ª Jornada de la Familia Capuchina. En el encuentro participaron alrededor de 80 personas. Entre ellas destacaban los nuevos Ministros provinciales y Custodios elegidos durante el último año (que se encontraban reunidos en Frascati para su formación), miembros de la Curia General, frailes capuchinos de los conventos de los alrededores de Roma, clarisas capuchinas y religiosas de otras congregaciones afiliadas a la Orden.
La edición de este año coincidió con aniversarios de gran relevancia histórica y espiritual. Por una parte, 2026 marca el último año de los Centenarios Franciscanos, en el que se conmemoran los 800 años del Tránsito de San Francisco y de la redacción de su Testamento. Por otra parte, la Jornada se insertó en el itinerario de peregrinación espiritual hacia el 500º aniversario de la Reforma Capuchina (1528-2028), un camino concebido no como una simple evocación del pasado, sino como un impulso vital para redescubrir la frescura de los orígenes.
Para honrar estas conmemoraciones, el tema central elegido para esta décima edición fue la importancia vital del Testamento del Seráfico Padre para la espiritualidad de la Orden. Este texto se convirtió en el eje que animó la reflexión y el intercambio, recordando que el Testamento es ese rasgo «propio» de los Capuchinos que enriquece el gran árbol franciscano y contribuye a perpetuar una historia de fidelidad creativa y de renovación continua.
Desarrollo del encuentro
La jornada comenzó a las 9:00 horas con la celebración eucarística presidida por el Ministro general, fr. Roberto Genuin. En su homilía, subrayó que la diversidad de los carismas, de los Institutos y de las Congregaciones nacidos a lo largo de la historia de la Familia Capuchina es un gran don de Dios. Además, reflexionó sobre la necesidad de estar en constante renovación, regresando a los orígenes para mantener la fidelidad a los valores carismáticos y, de este modo, ser fecundos en las tareas que la Iglesia nos confía.
Después de la Misa, los presentes se dirigieron al auditorio del convento para un momento de formación que contó con la participación de expositores, algunos de ellos muy conocidos por razón de su competencia. A continuación, los participantes pudieron visitar el Museo y la Cripta de los Capuchinos, concluyendo la jornada con un almuerzo fraterno en la Curia General.
- Fr. Pietro Maranesi, OFM Cap.: ofreció una profunda reflexión sobre los elementos del Testamento, que recoge aquello que San Francisco quiso transmitir, en sus últimos momentos de vida, como su patrimonio espiritual.
- Sor Chiara Francesca Lacchini, OSC Cap.: abordó la importancia del Testamento para los primeros frailes de la reforma capuchina, profundizando en cómo este documento fue determinante en la configuración de la Orden a lo largo de los años.
- Fr. Michele Mottura, OFM Cap.: presentó una experiencia pastoral sobre cómo actualizar las enseñanzas del Testamento en los diversos lugares donde se desarrolla el ministerio.
El significado de la Jornada Capuchina
Esta Jornada se celebra cada año el 3 de julio (o una fecha cercana) para conmemorar la aprobación de la Reforma Capuchina, oficializada con la promulgación de la bula pontificia Religionis Zelus el 3 de julio de 1528. El objetivo principal es crear un espacio de renovación y consolidar los lazos entre los miembros de la familia espiritual, traduciendo la espiritualidad franciscana en vida práctica.
Para alcanzar este objetivo, la Jornada se articula en tres acciones fundamentales: orar y celebrar juntos, para fortalecer la comunión espiritual; encontrarnos y dialogar, mediante momentos de intercambio libre y cordial para conocer los desafíos de cada uno; y, finalmente, planificar y colaborar, promoviendo una misión compartida mediante acciones concretas.

