Entre reflexiones de grupo y relatos de las misiones, prosigue el camino de los frailes reflexionando sobre el carisma franciscano y sobre la colaboración entre las Circunscripciones.
Prosiguen los trabajos en la segunda semana del IX Consejo Plenario de la Orden (CPO), donde los frailes Delegados, junto con el Ministro general y su Consejo, han continuado las discusiones y las reflexiones de grupo sobre los temas de la Misión, la Colaboración Fraterna y las Fraternidades San Lorenzo.
En las jornadas del 21 y 22 de octubre, el programa mantuvo una estructura consolidada. Los miembros del CPO han dedicado la mañana al diálogo en los grupos de estudio centrados en la Colaboración Fraterna y en las Fraternidades San Lorenzo, reservando las sesiones de la tarde a la exposición de las reflexiones en el aula y a los espacios para las intervenciones y comentarios por parte de los convocados. Aunque las intensas sesiones de trabajo se desarrollan “a puertas cerradas”, el encuentro está ofreciendo una valiosa oportunidad para conocer de cerca las diversas experiencias misioneras de los Delegados y recoger sus expectativas sobre los frutos de este Consejo Plenario.
La experiencia en Albania: renovar el carisma franciscano
Entre los testimonios surgidos sobresale el de fray Giuseppe Lanzellotti, de la Provincia de Apulia y misionero en Albania desde hace once años. Fray Giuseppe describe su participación en el CPO como una gran oportunidad para conocer y valorar a los hermanos provenientes de todo el mundo, confiriendo un rostro concreto a una realidad que, de otro modo, podría parecer abstracta. Reflexionando sobre el papel de los Capuchinos, subraya que la Iglesia del futuro deberá ser inevitablemente misionera o no existir en absoluto. Para renovar la llama del carisma franciscano y llevar el Evangelio al mundo, la misión está llamada a asumir formas nuevas, precisamente como la colaboración fraterna.
Dentro de la Delegación de Apulia en Albania, su servicio abarca desde la pastoral parroquial, juvenil y vocacional, hasta la dirección del coro y de la orquesta diocesana, incluyendo, además, la gestión de un centro diurno para niños de etnia gitana. En una nación en crecimiento económico pero que afronta la secularización – después de 50 años de comunismo y 30 de ateísmo de Estado –, los Capuchinos han contribuido activamente a reconstruir los fundamentos de la Iglesia local, manteniendo vivo el mensaje evangélico entre un pueblo que se distingue por su simplidad y acogida.
Sudán del Sur: una presencia de esperanza entre los desplazados
Igualmente conmovedora es la experiencia compartida por fray Augustyn Chwalek, de la Provincia de Cracovia, quien presta su servicio en Sudán del Sur, donde hace cuatro años ha contribuido a fundar una nueva comunidad. Su misión se desarrolla de manera estable dentro de un campamento para desplazados internos que alberga a 100.000 personas, de las cuales alrededor de 65.000 son católicas. Las condiciones de vida son particularmente arduas a causa de los espacios reducidos, del grave hacinamiento, de la ausencia de áreas verdes y de la fuerte contaminación acústica.
En este escenario complejo, el enfoque de los Capuchinos no se superpone con los proyectos de desarrollo humanitario ya gestionados por las ONG, sino que se concentra ante todo en la evangelización y en el cuidado pastoral. Su vocación fundamental es compartir física y espiritualmente los desafíos cotidianos de los desplazados, llevando la esperanza de Jesús y testimoniando, mediante la simple presencia dentro del campamento, que Dios está en medio de ellos y no los ha abandonado.
Las expectativas del Consejo Plenario: lineamientos prácticos para el futuro
En su primera participación en un Consejo Plenario de la Orden, fray Augustyn vive estas jornadas como un momento de profundo enriquecimiento, útil también para reencontrarse con los hermanos de su tiempo de estudios y para confrontarse sobre el camino actual de la Orden. De las experiencias sobre el terreno surge con fuerza la urgencia de reflexionar hoy sobre la misión y sobre la colaboración para captar las necesidades odiernas de la Iglesia y de las personas, ofreciendo una respuesta fiel al carisma capuchino específico. Las expectativas para este CPO son claras: elaborar lineamientos prácticos capaces de hacer cada vez más eficaz la labor de los frailes y de fortalecer una cooperación que ponga de relieve la estrecha interconexión entre los temas de la misión, la colaboración y las comunidades San Lorenzo.
Estas intensas jornadas de escucha y diálogo confirman la vitalidad y la actualidad de los temas tratados en estas semanas y el trabajo de los frailes capuchinos en las diversas periferias del mundo. Invitamos a todos a continuar siguiendo con atención y participación las próximas sesiones, acompañando con la oración esta etapa del IX Consejo Plenario de la Orden.
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