El 22 de mayo de 2026 el Santo Padre León XIV autorizó al Dicasterio para las Causas de los Santos a promulgar el respectivo Decreto super virtutibus de fray Nazareno de Pula, profeso de la Orden y miembro de la Provincia de Cerdeña y Córcega.
Previamente, el 5 de mayo de 2026, los Cardenales y los Obispos durante la Sesión Ordinaria del mismo Dicasterio, reconocieron que el Siervo de Dios había vivido de manera heroica las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad), cardinales (fortaleza, justicia, prudencia, templanza) y aquellas propias de su estado de consagrado (pobreza, castidad y obediencia), acompañado en vida, en muerte y después de la muerte por una constante fama de santidad y de signos.
Ahora, para su beatificación, es necesario presentar un hecho extraordinario/milagroso obtenido por intercesión del Venerable Siervo de Dios.
Fray Nazareno de Pula, de carácter fuerte y firme en sostener la verdad incluso a costa de parecer brusco y huraño, fue un hombre de profunda oración y de intensa relación con Dios, que cultivaba y hacía crecer en la celebración cotidiana y adoración de la Eucaristía.
Marcado por el encuentro con San Pío de Pietrelcina y por el ejemplo del Beato Nicolás de Gesturi, se entregó al amor de Dios y aceptó caminar “por su camino”, aquel en el cual Dios lo llamaba a la santidad y desde allí alcanzar a su prójimo probado por el sufrimiento, la enfermedad, la pobreza y el pecado, para escucharlo, abrazarlo y conducirlo al encuentro con el Padre amoroso y misericordioso.
El estilo de vida austero, radical, penitente, sin compromisos, acompañado por la oración diurna y nocturna, así como la capacidad de soportar las enfermedades y los sufrimientos, animaron y sostuvieron su auténtico deseo de perfección evangélica en la imitación de Cristo, vivido primero para sí mismo y luego propuesto a todos, fueran frailes o laicos.
Giovanni Zucca nació en Pula (Provincia y diócesis de Cagliari) el 21 de enero de 1911 y fue bautizado el 6 de febrero siguiente. El 23 de febrero de 1922 recibió la Confirmación. No tuvo la posibilidad de estudiar, dado que su aporte era indispensable en el trabajo del campo. Sin embargo, logró obtener como alumno libre el certificado de tercer grado elemental.
El 9 de diciembre de 1931 realizó la revisión militar en el Distrito de Cagliari y resultó apto; fue entonces llamado a las armas el 13 de marzo del año siguiente, 1932. Realizó su servicio en La Spezia y luego fue licenciado, pero fue nuevamente llamado en 1935, al estallar la guerra en Etiopía. Partió hacia África Oriental el 19 de abril de 1936 y allí permaneció también después del final del conflicto, trabajando en una empresa local y luego abriendo una actividad comercial.
Al estallar la Segunda Guerra Mundial fue nuevamente llamado a las armas. En 1941 fue capturado por los ingleses y permaneció prisionero hasta el término de las operaciones bélicas. Regresó a Italia recién en 1946 en precarias condiciones físicas, dado que en este tiempo había sido afectado por diversas enfermedades; le fueron diagnosticadas una presunta úlcera duodenal y colitis postamebiana.
El 1 de agosto de 1947 le fue concedida la licencia absoluta y encontró un puesto de trabajo en una empresa local de transportes, la S.I.T.A. Sin embargo, sus condiciones físicas y psicológicas no eran las mejores y fue internado en el departamento de Enfermedades Nerviosas y Mentales del Hospital de Cagliari, donde le fue diagnosticada una forma de agotamiento nervioso. Al mismo tiempo, también estaba incierto respecto al estado de vida que debía elegir y se separó de una joven local con la que estaba ennoviado. Comenzó a sentir una cierta atracción por la vida consagrada y, también gracias a un encuentro con San Pío de Pietrelcina, maduró la decisión de entrar en la Orden de los Frailes Menores Capuchinos. El 23 de diciembre de 1950 presentó por tanto la solicitud de ser admitido en ella en calidad de hermano laico y fue acogido como probando en el Convento de Cagliari. El 23 de septiembre de 1951 vistió el hábito capuchino y tomó en religión el nombre de fray Nazareno; luego inició el noviciado bajo la guía del padre Inocencio de Neoneli. El 24 de septiembre de 1952 emitió la profesión temporal y, después de cerca de tres años, el 29 de noviembre de 1955, la solemne. Le fue confiado el oficio de limosnero, ejercido por primero en Sassari, luego en Iglesias y, a partir de 1958, después de la muerte de fr. Nicolás de Gesturi, actualmente beato, en Cagliari. En el desempeño de esta tarea, logró muy pronto adquirir gran popularidad entre la población de Cagliari, que frecuentemente recurría a él para pedir consejos y oraciones, y le reconocía carismas especiales, sobre todo en lo referente a la capacidad de curación.
El continuo flujo de fieles creó algunos problemas para la vida conventual; por lo tanto, el 28 de agosto de 1973 el Ministro Provincial de los Frailes Menores Capuchinos de Cerdeña, el padre Buenaventura Margiani, concedió al Siervo de Dios el permiso de pasar períodos fuera del convento, en la casa de campo de su difunto hermano, en el territorio rural de Pula, en la localidad de Piccareddu. En 1977 fray Nazareno fue transferido al convento de Sorso. Sin embargo, tuvo que abandonar, por necesidades familiares, la casa de su hermano; por ello, su hermana Emanuela le propuso construirse una pequeña casa en el terreno situado en la localidad “Sa Guardia de su Preidi”, a poca distancia del cruce hacia Is Molas y a cerca de dos kilómetros del pueblo natal de Pula. Los trabajos comenzaron en 1982 y duraron cerca de un año; una vez terminados, fray Nazareno pudo trasladarse a la nueva casa, donde continuó recibiendo a los fieles. Su convento oficial de residencia volvió a ser, desde 1988, el de Cagliari.
A comienzos de 1990 sus condiciones físicas registraron un marcado empeoramiento; en particular, problemas de estómago que, como se ha visto, lo habían afligido desde su juventud, le impedían casi totalmente alimentarse. Por esto le fueron realizados algunos exámenes que diagnosticaron la presencia de un cáncer de estómago. Además, en agosto se fracturó el fémur y fue necesario someterlo a una operación, a la que siguió otra en noviembre.
La situación ya estaba comprometida; a pesar de ello, fray Nazareno, en los períodos en que era dado de alta del hospital, continuaba recibiendo a los fieles que acudían a él. En el invierno de 1992 se produjo el agravamiento definitivo que, después de una ulterior hospitalización, lo condujo a la muerte el 29 de febrero de 1992. El 2 de marzo tuvieron lugar los funerales presididos por Monseñor Ottorino Pietro Alberti, Obispo de Cagliari, y caracterizados por una imponente participación popular.
