{"id":4169,"date":"2020-09-21T11:45:31","date_gmt":"2020-09-21T10:45:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ofmcap.org\/carta-del-ministro-general-2\/"},"modified":"2025-06-02T11:44:36","modified_gmt":"2025-06-02T09:44:36","slug":"carta-del-ministro-general-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ofmcap.org\/es\/carta-del-ministro-general-2\/","title":{"rendered":"Carta del Ministro General"},"content":{"rendered":"<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-31551\" src=\"https:\/\/www.ofmcap.org\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/670a551652ad7bb3913c64d9f97e24df.jpg\" alt=\"\" width=\"848\" height=\"566\" srcset=\"https:\/\/www.ofmcap.org\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/670a551652ad7bb3913c64d9f97e24df.jpg 848w, https:\/\/www.ofmcap.org\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/670a551652ad7bb3913c64d9f97e24df-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.ofmcap.org\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/670a551652ad7bb3913c64d9f97e24df-768x513.jpg 768w, https:\/\/www.ofmcap.org\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/670a551652ad7bb3913c64d9f97e24df-370x247.jpg 370w, https:\/\/www.ofmcap.org\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/670a551652ad7bb3913c64d9f97e24df-840x561.jpg 840w, https:\/\/www.ofmcap.org\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/670a551652ad7bb3913c64d9f97e24df-410x274.jpg 410w\" sizes=\"(max-width: 848px) 100vw, 848px\" \/><\/p>\n<p>A doscientos cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de San Ignacio de Santhi\u00e0<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Descargar<\/strong><\/p>\n<table class=\"table-docs\">\n<tbody>\n<tr>\n<th style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.ofmcap.org\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Lettera_MG_Ignazio_da_Santhia_ES.pdf\" target=\"_blank\" style=\"margin-right: 20px;\"> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.ofmcap.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/pdf-icon.png\" alt=\"PDF\" style=\"height: auto; width: 55px;\" \/> <\/a><\/th>\n<th style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.ofmcap.org\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Lettera_MG_Ignazio_da_Santhia_ES.docx\" target=\"_blank\" style=\"margin-left: 20px;\"> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.ofmcap.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/icon-word-2.png\" alt=\"Word\" style=\"height: auto; width: 55px;\" \/> <\/a><\/th>\n<th style=\"text-align: center;\"><a href=\"\/images\/docs\/lettere\/2020-09-22_Ignazio_da_Santhia\/Lettera_MG_Ignazio_da_Santhia_ES.mobi\" target=\"_blank\" style=\"margin-left: 20px;\"> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.ofmcap.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/mobi-icon-300x277.png\" alt=\"MOBI\" style=\"height: auto; width: 55px;\" \/> <\/a><\/th>\n<th style=\"text-align: center;\"><a href=\"\/images\/docs\/lettere\/2020-09-22_Ignazio_da_Santhia\/Lettera_MG_Ignazio_da_Santhia_ES.epub\" target=\"_blank\" style=\"margin-left: 20px;\"> <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.ofmcap.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/epub-icon-300x277.png\" alt=\"EPUB\" style=\"height: auto; width: 55px;\" \/> <\/a><\/th>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p style=\"text-align: center;\">La versi\u00f3n en PDF est\u00e1 compaginada especialmente para imprimirla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Carta<br \/>del Ministro General<br \/>de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">San Ignacio de Santhi\u00e0<br \/>(1686-1770)<\/h3>\n<h4>&nbsp;<\/h4>\n<h4 style=\"text-align: center;\">A doscientos cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de San Ignacio de Santhi\u00e0<\/h4>\n<p style=\"text-align: right;\">Prot. N. 00629\/20<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">A los Hermanos Capuchinos de la Provincia de Piemonte,<br \/>a todos los Hermanos de la Orden<\/p>\n<p><em>Queridos hermanos,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 22 de septiembre de 1770, cerca de la medianoche, en la enfermer\u00eda de los hermanos capuchinos del Monte de Tur\u00edn, mor\u00eda el hermano Ignacio de Santhi\u00e0, (Lorenzo Mauricio Belvisotti), Cuando el hermano Guardi\u00e1n, recitaba la oraci\u00f3n lit\u00fargica, dijo: &#8220;parte alma cristiana de este mundo..&#8221;, el hermano Ignacio obedeci\u00f3 y respir\u00f3 por \u00faltima vez. Dej\u00f3 una profunda memoria de un hombre, un cristiano y un hermano que hab\u00eda abandonado evang\u00e9licamente todo para poder vivir en obediencia a la voluntad de Dios y para lleva a los hombres al Se\u00f1or. Han pasado 250 a\u00f1os desde esa santa muerte, pero el recuerdo de S. Ignacio sigue muy vivo, obviamente entre los hermanos del Piemonte, pero no solo entre ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Convencido de que nos hace bien, que hace bien a todos, retomar, de vez en cuando, los pasos de nuestros hermanos santos que nos precedieron, aprovechemos la oportunidad de este centenario, para obtener est\u00edmulo y luz para nuestro caminar. Ayud\u00e9monos a hacer memoria activa, seg\u00fan la invitaci\u00f3n de nuestras Constituciones \u201ccuidemos y desarrollemos amorosamente el patrimonio espiritual de nuestra Fraternidad, especialmente cuanto se refiere a aquellos hermanos nuestros que se han distinguido por su santidad de vida, trabajos apost\u00f3licos y ciencia\u201d (Const. 6,1-2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comencemos entonces recordando brevemente los pasos terrenales de S. Ignacio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Breve perfil biogr\u00e1fico<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lorenzo Mauricio naci\u00f3 en Santhi\u00e0, provincia de Vercelli, el 5 de junio de 1686, el cuarto de una familia de seis hijos. Hu\u00e9rfano de padre a la edad de siete a\u00f1os, fue confiado por su madre a un sacerdote que se encarg\u00f3 de su educaci\u00f3n, Pudiendo as\u00ed, adquirir una buena formaci\u00f3n literaria y una verdadera piedad, que le llev\u00f3 a madurar su respuesta al Se\u00f1or y a pedir ser admitido en el seminario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras completar sus estudios teol\u00f3gicos, en 1710 fue ordenado sacerdote y, poco despu\u00e9s, fue solicitado por la aristocr\u00e1tica familia Avogadro de Vercelli, como tutor de sus hijos. Pronto fue estimado y querido por toda la ciudad, se le asign\u00f3 como can\u00f3nigo de Santhi\u00e0 y elegido p\u00e1rroco de la iglesia parroquial de Casanova Elso. Pero esto todav\u00eda no respond\u00eda suficientemente a su deseo cada vez m\u00e1s vivo en su coraz\u00f3n: \u201cno hacer nada m\u00e1s que la voluntad de Dios\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, a principios de mayo de 1716, el Ministro provincial de los Capuchinos de Tur\u00edn se encontraba con padre Lorenzo, ahora de treinta a\u00f1os, que ped\u00eda ser admitido en la Orden. La Provincia de Tur\u00edn ten\u00eda entonces un buen n\u00famero de hermanos y ciertamente no hab\u00eda escasez de vocaciones. Por lo tanto, el Ministro provincial quiso ilustrarle ampliamente del estilo de vida austera de los hermanos, proyectando las dificultades que iba a encontrar en la vida fraterna en com\u00fan, despu\u00e9s de haber vivido hasta entonces de forma independiente. Tal vez pens\u00f3 disuadirlo, y s\u00f3lo al final le pregunt\u00f3 la raz\u00f3n de su pedido de abrazar la vida capuchina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al contrario, la respuesta de padre Lorenzo fue lapidaria y muy r\u00e1pida, se\u00f1al de que ya lo hab\u00eda pensado bien y de que no era ni el capricho de un momento, ni el deseo de escapar de la responsabilidad, refugi\u00e1ndose en un convento. Arrodill\u00e1ndose, respondi\u00f3 al Ministro provincial: &#8220;Hasta ahora he hecho mi voluntad, pero para servir verdaderamente al Se\u00f1or debo hacer su voluntad y para ello es necesario que entre en la obediencia&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de entonces, la obediencia ser\u00e1 su emblema, iniciando del 24 de mayo de 1716 cuando, en el convento de Chiari, comienza su a\u00f1o de noviciado y recibe su nuevo nombre: Ignacio de Santhi\u00e0. Un nombre que hace referencia al fuego -del lat\u00edn <em>ignis<\/em>&#8211; y que s\u00f3lo puede ser, como canta un Francesco, &#8220;bello y terroso y robusto y fuerte&#8221;, y al mismo tiempo capaz de iluminar la noche. La obediencia y la humildad se convertir\u00e1 en el humus de la que se irradiar\u00e1n con vigor el fuego y la luz del ahora hermano capuchino Ignacio, que lo har\u00e1n resplandecer a trav\u00e9s del gran amor por el Se\u00f1or y la total adhesi\u00f3n a su voluntad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al final del noviciado, fr. Ignacio es enviado a Saluzzo, como custodio y responsable de la iglesia. Posteriormente va en el noviciado de Chieri, enviado all\u00ed para ser un ejemplo para los novicios, luego a Tur\u00edn-Monte y poco despu\u00e9s nuevamente a Chieri. En 1727 fue llamado nuevamente a Tur\u00edn-Monte como prefecto de sacrist\u00eda y confesor, pero en septiembre de 1731 fue trasladado a Mondov\u00ec, como maestro de novicios. Aqu\u00ed pas\u00f3 14 a\u00f1os, formando no menos de 120 hermanos con su pedagog\u00eda simple, clara y eficaz: amar y servir como el Se\u00f1or Jes\u00fas ama y sirve.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1744, fr. Ignacio volvi\u00f3 al convento de Tur\u00edn-Monte para curarse de una extra\u00f1a enfermedad que lo hab\u00eda afectado de repente. Extra\u00f1a y desconocida para los dem\u00e1s hermanos, pero no para \u00e9l: el misionero fr. Bernardino de Vezzo, su novicio, le hab\u00eda escrito desde el Congo sobre c\u00f3mo estaba perdiendo la vista; fr. Ignacio luego le pidi\u00f3 al Se\u00f1or que lo sanara, ofreci\u00e9ndose en su lugar el mismo para llevar la enfermedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su salud precaria no detuvo a su compromiso de obedecer, tanto es as\u00ed que, poco despu\u00e9s de su llegada a Tur\u00edn-Monte, incluso con la creciente enfermedad, acept\u00f3 ser incluido en el grupo de capellanes militares solicitado por el rey Carlo Emanuel III para el servicio de asistencia a los heridos o infectados. As\u00ed pas\u00f3 dos a\u00f1os entre Asti, Vinovo y Alessandria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la primavera de 1746 pudo regresar a Tur\u00edn-Monte, reanudando el ministerio de confesor, predicador de ejercicios, director espiritual, pasando d\u00edas enteros escuchando y apoyando a los pecadores y a los pobres. Tras 22 a\u00f1os de fruct\u00edfero ministerio, fue internado en la enfermer\u00eda del convento, donde pas\u00f3 los dos \u00faltimos a\u00f1os, en humilde sumisi\u00f3n a los designios de Dios y al guardi\u00e1n del convento. Por eso esperaba de \u00e9l que pronunciara las palabras de la Iglesia para que los moribundos &#8220;parte <strong>alma cristiana<\/strong>&#8230;&#8221; para dejar este mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De \u00e9l san Pablo VI podr\u00e1 decir el d\u00eda de su beatificaci\u00f3n: \u00abLa Iglesia lo saluda hoy como un religioso admirable en todos los aspectos de su vida franciscana. Cada momento de su vida franciscana y cada manifestaci\u00f3n de su actividad apost\u00f3lica demuestran esta versatilidad para cada virtud interna y externa, que puede ser ejemplar para todos\u201d (San Pablo VI, Homil\u00eda de la beatificaci\u00f3n, 17 de abril de 1966).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos aplicar a nuestro hermano las palabras que el Ser\u00e1fico Padre San Francisco coloc\u00f3 al final del C\u00e1ntico de las criaturas &#8220;<em>Alabad y bendice a mi Se\u00f1or, agrad\u00e9celes y servidle con grande humildad<\/em>&#8220;, porque la vida en la obediencia y humildad de San Ignacio da Santhi\u00e0 fue una continua acci\u00f3n de gracias al Se\u00f1or y servicio fiel a los hermanos.<br \/>&nbsp;<br \/><strong>2.&nbsp;&nbsp; &nbsp;San Ignacio de Santhi\u00e0 para nosotros hoy<\/strong><br \/>&nbsp;<br \/>Pocos y simples rasgos de la vida de san Ignacio bastan para comprender d\u00f3nde reside la grandeza de nuestro hermano: la b\u00fasqueda constante de obedecer a Dios antes que a s\u00ed mismo, sometiendo su voluntad al superior leg\u00edtimo y a la fraternidad, dispuesto a realizar cualquier oficio o tarea que se le encomiende, pidiendo luz en todo con oraci\u00f3n prolongada y comprometi\u00e9ndose con humilde prontitud. \u00a1Cu\u00e1nto valor seguro tiene para nosotros hoy este testimonio! Si queremos comprenderlo, puede infundirnos m\u00e1s vigor, m\u00e1s autenticidad y alegr\u00eda franciscana al dar testimonio de nuestro carisma en la Iglesia y en la sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, Ignacio nos recuerda que hacer la voluntad de Dios en obediencia al ministro y al guardian \u2013 que la misma caridad de Dios nos da como gu\u00edas y pastores &#8211; es una fuente de enriquecimiento personal y de verdadera libertad. Y es exactamente lo que dicen las Constituciones cuando, tras recordar la obediencia de Jes\u00fas al Padre, afirman que &#8220;la obediencia es la conquista paulatina de la verdadera libertad&#8221; (Cost. 158,1); y a\u00f1adiendo que la obediencia es la forma m\u00e1s fecunda de expresar &#8220;la perfecci\u00f3n de vivir sin nada propio y, al mismo tiempo, es el fundamento de la comuni\u00f3n con Dios, con la Iglesia, con los hermanos, con los hombres y con todas las criaturas&#8221; (Const. 148,4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1s algunas cargas que nos pesan y que a veces hacen insoportable la vida de consagraci\u00f3n en fraternidad, para uno mismo y para los dem\u00e1s, ser\u00edan m\u00e1s f\u00e1ciles de afrontar, si nuestra adhesi\u00f3n fuera verdaderamente cordial, y no solo exterior, y con una disponibilidad interior, pronta y eficaz en la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Ignacio caracterizar\u00e1 su forma de vivir como hermano con la oraci\u00f3n asidua y el generoso trabajo dom\u00e9stico y apost\u00f3lico. Son elementos esenciales que traducen el santo Evangelio en vida y manifiestan c\u00f3mo se realiza el seguimiento de Cristo seg\u00fan el estilo de San Francisco de As\u00eds. La oraci\u00f3n y el trabajo aseguran la permanencia en la verdadera obediencia, no sujeta a la buena voluntad de cada uno ni a las circunstancias favorables del momento, sino bien radicada en la bondad divina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La oraci\u00f3n y el trabajo, realizados en fraternidad, al mismo tiempo exigen y generan gratuidad. Y obedecer no porque se espera una promoci\u00f3n, una retribuci\u00f3n inmediata, sino simplemente porque inserta en la fundamental obediencia: la de Jesucristo, que &#8220;asumiendo la forma humana, se humill\u00f3 y se hizo obediente hasta la muerte y la muerte de cruz\u201d (Fil 2, 6-8). Y \u00bfd\u00f3nde se aprende el estilo obediente de Jes\u00fas y se encuentra la fuerza para seguir sus pasos con humilde gratuidad? El &#8220;lugar&#8221; es ante todo la oraci\u00f3n: lit\u00fargica, de alabanza, de acci\u00f3n de gracias, de adoraci\u00f3n. Estos son los tiempos que la Iglesia indica y regala, y a los que nos hemos comprometido libremente con nuestra profesi\u00f3n, porque, al finalizar nuestra jornada, recordamos que nuestra acci\u00f3n est\u00e1 custodiada por y en la gracia de Dios que obra con nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin la oraci\u00f3n se perjudica toda nuestra labor cotidiana: por un lado, nos parecer\u00e1 in\u00fatil comprometerse de todo coraz\u00f3n, por qu\u00e9 no veremos resultados inmediatos y proporcionales a nuestros esfuerzos; por otro lado, al contrario, consideraremos que lo que hacemos es fruto, de nuestro arduo trabajo. En cualquier caso, Dios est\u00e1 excluido y nuestra vida se vuelve triste y sin frutos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dedicar tiempo a la oraci\u00f3n, personal y lit\u00fargica, y el trabajo es expresi\u00f3n de estar en obediencia sirviendo de manera gratuita a la gloria de Dios y, al mismo tiempo, a la humanidad necesitada de consuelo y gesto del concreto de la caridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay otro desaf\u00edo m\u00e1s que nos lanza la vida de San Ignacio de Santhia que me gustar\u00eda enfatizar: es el sentido de la finitud, el hombre finito o definido por un tiempo cumplido, que debe reconocerse como un don del poderoso amor del Se\u00f1or. En esta perspectiva, el ser finito ya no se considera desde el punto de vista de lo que le falta, casi como un robo a nuestra libertad, sino que se convierte en la posibilidad misma de abrirnos al infinito. El sentido de la finitud, as\u00ed entendida, nos impulsa a la sobriedad, valor tan vital para el cristiano y a\u00fan m\u00e1s para el hermano menor capuchino: \u00bfno estamos llamados a hacer de la esencialidad de las cosas nuestro estilo de vida?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aprendamos algo m\u00e1s de San Ignacio: \u00bfpor qu\u00e9 se ha distinguido como un <strong>hermano que hace de todo<\/strong>, es decir, disponible a cualquier servicio que le pidiera su Ministro o su guardi\u00e1n? Porque es consciente de haber recibido de Dios grandes y valiosos dones, como buen administrador se puso generosamente al servicio del hermano, del hombre, del mundo y de toda la creaci\u00f3n. Realiza as\u00ed un acto de restituci\u00f3n &#8220;al Se\u00f1or Dios Alt\u00edsimo y Supremo de todos los bienes, reconociendo que todos los bienes son suyos y que todos dando gracias, ya que proceden de \u00c9l&#8221; (San Francisco de As\u00eds, Regola no Bulada, XVI).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta restituci\u00f3n es de quienes saben que el administrador no posee los bienes que le son entregados, sino que le son dados para que los use de manera sobria; es decir, que todo lo recibido es un regalo que hay que devolver, devolver, devolver. S\u00f3lo con este movimiento de retorno, que interpela nuestra libertad, el regalo puede dar fruto. La sobriedad, por tanto, como disposici\u00f3n virtuosa de quien no malgasta los dones recibidos, sino que los devuelve en obediencia, recibiendo a cambio la misma fuerza creadora de Dios, que genera comuni\u00f3n con los hermanos y con toda la creaci\u00f3n: &#8220;un don que brota de la mano abierta del Padre de todos, como una realidad iluminada por el amor que nos llama a la comuni\u00f3n universal\u201d (Francisco, <em>Laudato Si<\/em>, 76).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Para concluir<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hermanos queridos, San Ignacio de Santhia pertenece a aquella verdadera y grande riqueza de nuestra Orden, en sus casi 500 a\u00f1os de historia ha sido capaz de generar, nutrir y hacer crecer un gran n\u00famero de santos y beatos, que han respondido con generosidad a la llamada de Dios y, en obediencia y humildad, anunciaron el amor de Dios por el hombre y por la creaci\u00f3n en su conjunto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El recuerdo de San Ignacio de Santhi\u00e0 hoy, doscientos cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de su nacimiento en el cielo, se convierte para la Provincia de Piemonte una raz\u00f3n para la reanudaci\u00f3n vigorosa de la adhesi\u00f3n sincera al Se\u00f1or, a partir de los valores simples que nuestro santo nos ense\u00f1a con a su vida, y que son v\u00e1lidos para todos los tiempos, especialmente hoy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero que sea tambi\u00e9n una ocasi\u00f3n para que cada hermano de todas las partes del mundo redescubra y comprenda, una vez m\u00e1s, que hacer &#8220;<strong>prontamente la voluntad de Dios, principio de nuestra salvaci\u00f3n<\/strong>&#8221; (Colecta propia de la memoria) se cumple en obediente adhesi\u00f3n. el estilo de vida de nuestro carisma, a los votos profesos, la vida fatigosa y hermosa de la fraternidad, de la oraci\u00f3n fiel, la disponibilidad generosa del trabajo, los gestos sencillos y humildes que dan a Dios y a los hermanos lo que es suyo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para nosotros hermanos capuchinos y para todos los hombres invocamos y pedimos que &#8220;<strong>tu amor, oh Se\u00f1or, reine en cada hombre y en toda la creaci\u00f3n<\/strong>&#8220;.<\/p>\n<p>Roma, 22 de septiembre de 2020<em><br \/>Memoria de San Ignacio de Santhi\u00e0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><\/em>Hno. Roberto Genuin&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em> <br \/>Ministro General OFM Cap<br \/><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A doscientos cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de San Ignacio de Santhi\u00e0<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":31551,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[965],"tags":[506],"class_list":["post-4169","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cartas-del-ministro-general","tag-home_module_1"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.6 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Carta del Ministro General - Frati Minori Cappuccini<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.ofmcap.org\/es\/carta-del-ministro-general-2\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Carta del Ministro General - 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