{"id":109280,"date":"1968-10-21T16:13:33","date_gmt":"1968-10-21T14:13:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ofmcap.org\/una-via-difficile-e-perfetta-paolo-vi-21-ottobre-1968\/"},"modified":"2025-06-03T12:55:58","modified_gmt":"2025-06-03T10:55:58","slug":"1968-pablo-vi-es","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ofmcap.org\/es\/1968-pablo-vi-es\/","title":{"rendered":"1968 &#8211; Pablo VI &#8211; ES"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u201cUn camino dif\u00edcil y perfecto\u201d<\/strong><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Pablo VI<\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\">a los participantes en el Cap\u00edtulo General<br \/>\nde la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">21 de octubre de 1968<\/p>\n<p>\u00a1Queridos y venerados Hijos de San Francisco! \u00a1Queridos hermanos capuchinos!<\/p>\n<p>No hab\u00e9is querido terminar vuestro Cap\u00edtulo General especial sin pedir esta audiencia con Nos, antes de reemprender el camino de vuelta a vuestras casas y a vuestras ocupaciones, que vuestra vocaci\u00f3n y obediencia religiosa os asignan. Quer\u00e9is nuestro saludo y nuestra bendici\u00f3n: gustosamente os damos el uno y la otra, contentos de reconocer simbolizado en el presente encuentro el doble encuentro que siempre ha distinguido a vuestra Familia religiosa con la Santa Sede: esto es, el de vuestra devoci\u00f3n y el de nuestro afecto; expresiones ambos de una mutua confianza, en nuestro ministerio apost\u00f3lico el primero, en vuestra profesi\u00f3n franciscana el otro. Sed, pues, confirmados en el camino elegido por vosotros y sed bendecidos.<\/p>\n<p>Hab\u00e9is elegido, Hijos car\u00edsimos, un camino dif\u00edcil; el \u201ccamino estrecho\u201d del Evangelio. Tal es el camino franciscano: \u201c<em>era justo<\/em>, escribe San Buenaventura,\u00a0<em>que este afortunado var\u00f3n apareciera distinguido con tan singular privilegio, ya que todo su empe\u00f1o -lo mismo en p\u00fablico que en privado- se cifr\u00f3 en la cruz del Se\u00f1or<\/em>\u201d (Leyenda menor, 6,9). Efectivamente su \u00e1nimo, lleno de fe y de amor hacia la Persona evang\u00e9lica de Jes\u00fas hizo de Francisco el imitador por excelencia del Se\u00f1or. Imitador de Jes\u00fas en sus rasgos mansos, humildes, pobres, siempre radiantes, de Jes\u00fas en su aspecto como en su palabra, en su acci\u00f3n, en sus conversaciones humanas, en su contacto con la naturaleza, en el drama de su pasi\u00f3n y de su profunda, infinita y divina interioridad. Esta imitaci\u00f3n le exigi\u00f3 una entrega heroica, un despojo total, una simplicidad \u00fanica, una dulcedumbre incomparable, hasta el punto de disuadir a cualquiera que quisiese ser un seguidor tibio y puramente formal, y animando, en cambio, a cualquiera que aceptase dejarse atraer por el encanto existencial de su humild\u00edsima y sant\u00edsima personalidad. Escribe la beata \u00c1ngela de Foligno: \u201c<em>Beatus Franciscus docuit nos paupertatem, dolorem, de spectum et obedientiam veram. Ipse enim fuit ipsa pau pertas interius et exterius; per ipsam vixit et continuavit<\/em>\u201d (Liber de vera fidelium experientia). \u00a1Camino dif\u00edcil!<\/p>\n<p>Y que verdaderamente sea as\u00ed, lo confirma la historia de vuestros or\u00edgenes, que explican la raz\u00f3n de ser de vuestra familia religiosa, si recordamos c\u00f3mo ella est\u00e1 marcada como una reforma en el seno de una observancia que era ya una reforma, orientada totalmente a llevar a la pr\u00e1ctica la regla franciscana en su rigor literal. Vosotros dir\u00e9is cu\u00e1l es la verdad hist\u00f3rica de la voz que Mateo de Bascio, el primero de vuestro grupo, habr\u00eda o\u00eddo pronunciar al mismo san Francisco: \u201c\u00a1Quiero que mi regla sea observada a la letra, a la letra!\u201d. Todo el esp\u00edritu y toda la vida de los Capuchinos indican precisamente que est\u00e1n caracterizados por este vehemente prop\u00f3sito de genuina fidelidad a las m\u00e1s humildes, a las m\u00e1s arduas, a las m\u00e1s originales expresiones del primitivo franciscanismo (cfr.\u00a0<em>Bernardino de Colpetrazzo<\/em>, Cr\u00f3nica; y Boverio, con las observaciones del\u00a0<em>Pastor<\/em>\u00a0IV; II, 728). \u00a1Camino dif\u00edcil!<\/p>\n<p>El reconocimiento que el Papa Clemente VII concedi\u00f3 a los primeros promotores de vuestra f\u00f3rmula \u201ccapuchina\u201d, Ludovico y Rafael de Fossombrone, con la Bula \u201c<em>Religionis zelus<\/em>\u201d (3 de julio de 1528), no mitig\u00f3 sino que sancion\u00f3 el contexto de radical retorno al rigor de la regla originaria, que as\u00ed revivida demostr\u00f3 inmediatamente su fecundidad maravillosa, ya atrayendo a un grand\u00edsimo n\u00famero de seguidores, ya demostrando una gran vitalidad apost\u00f3lica en la predicaci\u00f3n popular y en las osad\u00edas de la caridad, ya en el favor de la Iglesia, de los buenos fieles especialmente, que rodearon a los Capuchinos de aquella confianza y simpat\u00eda que merecidamente han idealizado la figura, como la que quiere reflejar en el perfil franciscano la figura moral y prof\u00e9tica de Cristo. As\u00ed vuestra tradici\u00f3n camina por el camino dif\u00edcil dec\u00edamos, por la v\u00eda estrecha del Evangelio, y llega a nuestros d\u00edas entre el estupor del mundo, que no sabe c\u00f3mo justificar el gran anacronismo, que vosotros represent\u00e1is en una sociedad animada por ideales en gran medida opuestos a los vuestros, que, sin embargo, al mismo tiempo sufre a\u00fan, -\u00a1y en qu\u00e9 medida!- la fascinaci\u00f3n de vuestra inexplicable supervivencia. La devoci\u00f3n que ha rodeado al Padre P\u00edo, arrancado de la escena terrena en estos d\u00edas, lo manifiesta.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed surge una cuesti\u00f3n que vosotros habr\u00e9is resuelto, en teor\u00eda y en la pr\u00e1ctica, qui\u00e9n sabe cu\u00e1ntas veces: \u00bfc\u00f3mo un tipo de vida tan riguroso, tan extra\u00f1o en su h\u00e1bito, tan diferente del estilo de vida moderna, encuentra a\u00fan hoy numerosos y fieles seguidores, y admiradores y devotos en tan amplio radio de un mundo, que parece refractario e incluso muchas veces hostil, a las manifestaciones de una vida religiosa tan tradicional e integral? La respuesta que vosotros dais es esta: porque es un tipo de vida perfecta; dif\u00edcil, s\u00ed, pero perfecta; perfecta quiere ser, en efecto, en las formas de la humildad, de la simplicidad y de la pobreza del Evangelio; es perfecta en las intenciones, en los prop\u00f3sitos, que tratan de adecuar, como este Cap\u00edtulo se ha propuesto hacer, la realidad de la observancia religiosa vivida al ideal franciscano preestablecido. De donde nace una magn\u00edfica apolog\u00eda del Evangelio, de su perenne actualidad y de su misterioso secreto capaz de atraer a\u00fan hoy los corazones humanos; y al mismo tiempo, deriva, en quien ha tenido la singular y feliz vocaci\u00f3n de seguir tal ideal, un deber siempre nuevo, siempre urgente de aut\u00e9ntico testimonio. No son los irreflexivos conformistas a los gustos del mundo, a las formas profanas de las costumbres modernas, a las corrientes indiscriminadas del pensamiento secular los que dan juventud y vigor a la vida religiosa, sino la inteligencia l\u00edmpida de las dos realidades que el Concilio une en una \u00fanica visi\u00f3n: la realidad hist\u00f3rica y espiritual de las fuentes de un instituto religioso y la realidad pr\u00e1ctica y apost\u00f3lica de las necesidades actuales, el pasado y el presente; la tradici\u00f3n y la experiencia; fidelidad a las constituciones originarias e inspiradoras y la adhesi\u00f3n a las necesidades y a los deberes propios de nuestro tiempo. Dice efectivamente el Concilio: \u201c<em>la renovaci\u00f3n de la vida religiosa supone el continuo retorno a las fuentes de toda vida cristiana y al esp\u00edritu primitivo de los institutos y al mismo tiempo la adaptaci\u00f3n de los institutos mismos a las cambiantes condiciones de los tiempos<\/em>\u201d (PC 2).<\/p>\n<p>Antigua y moderna puede ser vuestra vida. Hab\u00e9is elegido un camino dif\u00edcil y un camino perfecto seg\u00fan las m\u00e1s severas exigencias del Evangelio de los Pobres. Es necesario entonces, en esta hora postconciliar, en la que se trata de avanzar por este camino, y de trazarle la direcci\u00f3n para el futuro, un acto, un esfuerzo de buena voluntad, un acto, un esfuerzo, que vuestra escuela franciscana os educa para realizar con valiente y alegre desenvoltura, fundada como est\u00e1 en la imitaci\u00f3n de Cristo, confiada siempre en su gracia, y generosa siempre hasta el sacrificio. Nos no dudamos que vuestro Cap\u00edtulo ha trabajado en este sentido; y no queremos entrar en el examen de vuestro trabajo capitular. Nos limitamos a recomendaros que los llev\u00e9is a t\u00e9rmino con conclusiones paren\u00e9ticas y normativas muy serias. Y no os diremos m\u00e1s sobre lo que concierne a esto; por lo dem\u00e1s, las instrucciones de nuestra Congregaci\u00f3n de Religiosos os son conocidas; har\u00e9is cosas buenas, en todo sentido, sigui\u00e9ndolas con esp\u00edritu d\u00f3cil.<\/p>\n<p>Pero, como dese\u00e1is tener tambi\u00e9n recibir de Nos algunas exhortaciones, concluiremos estas palabras, exponi\u00e9ndoos simplemente algunos deseos, que llevamos en el coraz\u00f3n, no tanto sugeridos por las condiciones de vuestra Orden, sino m\u00e1s bien por las necesidades generales de la Iglesia. Primera necesidad. La Iglesia necesita almas religiosas que lleven una vida interior intensa. Cuanto son m\u00e1s fuertes, atractivos, seductores los est\u00edmulos con los que el mundo de hoy acosa y se apodera de la psicolog\u00eda y de la actividad humana, tanto m\u00e1s se necesitan almas que se defiendan de esta absorbente y abrumadora exterioridad, que sepan reconducirla en el interior de la conciencia, de la reflexi\u00f3n, de la oraci\u00f3n, y que busquen el encuentro con Dios all\u00ed donde \u00c9l se acerca y se revela, en el silencio del esp\u00edritu. Esto no es extra\u00f1o a vuestra norma de vida: Eremitas Franciscanos o llamasteis al principio, recordando c\u00f3mo la soledad, la meditaci\u00f3n, la contemplaci\u00f3n fueron amadas por san Francisco. Hoy la Iglesia promueve la reforma lit\u00fargica, pero esta se conjuga muy bien con la contemplaci\u00f3n (cfr.\u00a0<em>Maritain, Liturgie et contemplation<\/em>, Descl\u00e9e de B.), tambi\u00e9n porque encontramos en la reforma lit\u00fargica dos caracter\u00edsticas principales: el mayor honor dado a la escucha de la Palabra de Dios y la mayor participaci\u00f3n de los fieles en las celebraciones sagradas. Tambi\u00e9n en este campo vuestra propia simplicidad fervorosa en el ejercicio del culto puede encontrar en este programa de la Iglesia materia para vuestra espiritualidad y un \u00f3ptimo alimento para vuestro apostolado. Ayudando a la Iglesia en la autenticidad, en la belleza, en la sociabilidad de su revitalizada oraci\u00f3n lit\u00fargica os ayudar\u00e9is a vosotros mismos en una perfecci\u00f3n espiritual que tambi\u00e9n os sienta bien, y adquirir\u00e9is una mejor cualificaci\u00f3n para ser maestros de almas y profetas del pueblo.<\/p>\n<p>Necesita ahora la Iglesia vuestra serena y sabia austeridad. \u00bfPodremos pensar en un religioso indulgente con las superfluas y mundanas comodidades que se infiltran hoy tambi\u00e9n en los conventos y en los presbiterios? \u00bfQu\u00e9 corra a disfrutar de distracciones profanas y discutibles, con el pretexto de tener que conocer todo o de poder acercarse a los hombres de hoy en su realidad fenom\u00e9nica vivida? \u00bfQu\u00e9 prestigio puede tener un religioso imbuido de experiencia sensible y privado de experiencia espiritual sincera y dolorosa? A este respecto vuestra pobreza, mientras se abre a la comuni\u00f3n con Cristo en la libertad del esp\u00edritu, en la capacidad de valorar todo bien de la creaci\u00f3n, en la sencillez sin adornos, pero integrada de vuestra persona, os atrae la estima, la confianza, la admiraci\u00f3n de aquellos mismos que no saben imitaros. Para vosotros la pobreza es una fuerza, es una dignidad. La Iglesia tiene necesidad de aprender de vuestra fidelidad al Evangelio y al pobrecillo Hermano Francisco.<\/p>\n<p>Y tantas otras necesidades tiene la Iglesia, para las que cuenta con vosotros. Una de estas necesidades (y no diremos m\u00e1s) es el apostolado popular, adem\u00e1s del pastoral y el cultural. Vosotros sois, y podr\u00e9is ser a\u00fan m\u00e1s, especialistas de tal apostolado. Goz\u00e1is de la confianza de las personas que, superando un difuso complejo de timidez, se acercan al Padre Capuchino en el tribunal de la Penitencia. \u00a1Qu\u00e9 necesario es hoy para la Iglesia tener muchos y valientes Confesores! Si quisierais especializaros, con la ciencia moral y psicol\u00f3gica, espiritual y m\u00edstica, que hoy conviene para el ministerio de las Confesiones, har\u00edais una contribuci\u00f3n precios\u00edsima a las almas, a la Iglesia, a la gloria del Redentor. \u00a1Y otro tanto pod\u00e9is hacer con vuestra predicaci\u00f3n: simple, sabia, alimentada por la Palabra de Dios y por la experiencia humana, documentada con el ejemplo y confirmada por la caridad! \u00a1Nos hemos preguntado a menudo c\u00f3mo los Hijos de San Francisco no est\u00e1n presentes como les convendr\u00eda, en medio de las masas trabajadoras, con su palabra popular, con su vocaci\u00f3n a compartir el pan sudado de la gente humilde, y con su capacidad de hacer brotar la alegr\u00eda y la esperanza entre las espinas de la vida! Lo sabemos: est\u00e1is ya muy comprometidos, y sois pocos ante las llamadas que se multiplican a vuestro alrededor; pero os manifestamos lo que pensamos de lo posible y providencial de vuestra misi\u00f3n en el mundo.<\/p>\n<p>Y es precisamente para el ejercicio generoso y constante de esta misi\u00f3n por lo que Nos en este momento, en nombre de Cristo, os damos gracias. Sabemos que est\u00e1is silenciosos y recogidos, en la oraci\u00f3n, en la fraternidad, en la penitencia en vuestros Conventos. Sabemos que sois peregrinos incansables por los senderos del ministerio sacerdotal y en el apostolado multiforme: en los hospitales, en las prisiones, en los cementerios, en las periferias urbanas, en las leproser\u00edas, en las misiones lejanas, en todas partes. S\u00ed, Nos os damos las gracias; y, exhort\u00e1ndoos a permanecer fieles, unidos y fuertes en vuestra Familia religiosa, imploramos sobre vosotros, sobre vuestros hermanos y sobre cuantos vosotros asist\u00eds, consol\u00e1is y derram\u00e1is la protecci\u00f3n del Hermano Francisco, impartiendo a cada uno y a todos nuestra apost\u00f3lica bendici\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Traducido del italiano por el Hno. Jes\u00fas Gonz\u00e1lez Casta\u00f1\u00f3n, OFMCap<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cUn camino dif\u00edcil y perfecto\u201d Pablo VI a los participantes en el Cap\u00edtulo General de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos 21 de octubre de 1968 \u00a1Queridos y venerados&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[940],"tags":[],"class_list":["post-109280","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-discursos-de-los-pontifices"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>1968 - Pablo VI - ES - Frati Minori Cappuccini<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.ofmcap.org\/es\/1968-pablo-vi-es\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"1968 - Pablo VI - ES - Frati Minori Cappuccini\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"\u201cUn camino dif\u00edcil y perfecto\u201d Pablo VI a los participantes en el Cap\u00edtulo General de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos 21 de octubre de 1968 \u00a1Queridos y venerados&hellip;\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.ofmcap.org\/es\/1968-pablo-vi-es\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Frati Minori Cappuccini\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"1968-10-21T14:13:33+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-06-03T10:55:58+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Amministratore\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Amministratore\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"11 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.ofmcap.org\\\/es\\\/1968-pablo-vi-es\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.ofmcap.org\\\/es\\\/1968-pablo-vi-es\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Amministratore\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.ofmcap.org\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/670bd5f1abfc5a0f095672a948f46a70\"},\"headline\":\"1968 &#8211; 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