{"id":109274,"date":"1974-06-20T16:13:33","date_gmt":"1974-06-20T14:13:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ofmcap.org\/la-vita-cappuccina-si-adegua-mirabilmente-alla-fedele-sequela-del-vangelo-di-cristo-paolo-vi-20-agosto-1974\/"},"modified":"2025-06-03T12:52:45","modified_gmt":"2025-06-03T10:52:45","slug":"1974-pablo-vi-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ofmcap.org\/es\/1974-pablo-vi-2\/","title":{"rendered":"1974 &#8211;\u00a0Pablo VI"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u201cLa vida capuchina se adecua admirablemente<br \/>\nal fiel seguimiento del Evangelio de Cristo\u201d<\/strong><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Pablo VI<\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\">Carta al Cap\u00edtulo General<br \/>\nde los Hermanos Menores Capuchinos de 1974<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">20 de agosto de 1974<\/p>\n<p>Al querido Hijo Pascual Rywalski<\/p>\n<p>Ministro General de los Hermanos Menores Capuchinos.<\/p>\n<p>Papa Pablo VI<\/p>\n<p>Querido Hijo, salud y Apost\u00f3lica Bendici\u00f3n. Sabemos que en unos d\u00edas se abrir\u00e1 el Cap\u00edtulo General especial de vuestra Orden, cuya suerte llevamos muy en el coraz\u00f3n. El paterno amor que sentimos, nos empuja a dirigiros esta carta a Ti y a los miembros del Cap\u00edtulo, con el intento de serviros de ayuda a vosotros y a todos los Hermanos Capuchinos en una circunstancia tan importante.<\/p>\n<p>El Concilio Vaticano II no cambi\u00f3 absolutamente nada de lo que es fundamental en la vida religiosa, m\u00e1s bien lo ha destacado, subrayando el aspecto interior y espiritual. Se equivocar\u00edan, pues, los que, alejando del principal apoyo sobrenatural la renovaci\u00f3n y adaptaci\u00f3n a las condiciones y necesidades actuales, las rebajaran solo a lo natural y mundano, y as\u00ed har\u00edan vano el prop\u00f3sito que el Concilio se propuso en esto. Antes de nada es necesario que vuestra vida capuchina, que se adecua admirablemente al fiel seguimiento del Evangelio de Cristo, sea aut\u00e9ntica. Precisamente esto espera de vosotros la Iglesia y el mismo mundo. Un tipo de vida que (\u00a1no suceda esto!) se aleje de la primigenia inspiraci\u00f3n de vuestra Orden y en la que \u201c<em>el patrimonio de las sanas tradiciones<\/em>\u201d fuese superado, ser\u00eda infecundo y deber\u00eda ser comparado a la sal de la que el Salvador dice: \u201c<em>Si tambi\u00e9n la sal se vuelve sosa, \u00bfcon qu\u00e9 se le devolver\u00e1 el sabor?<\/em>\u201d (Lc 14,34). Hay que tener cuidado para que la actualizaci\u00f3n parta de aquella renovaci\u00f3n que el Concilio quiere sobre todo espiritual y que sea guiada y dirigida por esta.<\/p>\n<p>Como la aut\u00e9ntica interpretaci\u00f3n del carisma de la vida religiosa en general es tarea de la autoridad eclesi\u00e1stica, as\u00ed tambi\u00e9n la interpretaci\u00f3n del carisma particular, que es propio de cada Orden, compete a la misma autoridad. S. Francisco mismo experiment\u00f3 la verdad de este principio cuando quiso obtener de la Sede Apost\u00f3lica la aprobaci\u00f3n de su Regla. Por lo mismo la aut\u00e9ntica interpretaci\u00f3n de la Regla franciscana est\u00e1 reservada a la misma Sede Apost\u00f3lica, concediendo, con todo, a los Cap\u00edtulos Generales la facultad de adaptarla a las nuevas necesidades actuales; tales adaptaciones, con todo, para que tengan fuerza de ley, deber\u00e1n ser antes presentadas a la Santa Sede para su aprobaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s el esp\u00edritu contemplativo, que resplandece en la vida de S. Francisco y sus primeros disc\u00edpulos, es un bien precioso que sus hijos deben ahora nuevamente promover e introducir en sus costumbres de vida. Por ello la verdadera renovaci\u00f3n de vuestra muy benem\u00e9rita Orden debe surgir de una fuente viva y vital, esto es, de la oraci\u00f3n, que se manifiesta de muchas maneras. Esto es absolutamente necesario para que se recupere el aspecto contemplativo de vuestra vida y, al mismo tiempo, vuestro apostolado reciba una mayor fuerza y una m\u00e1s vasta eficacia. Nos agrada tambi\u00e9n recordar lo que en la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica \u201c<em>Evangelica Testificatio<\/em>\u201d decimos: \u201c<em>No olvid\u00e9is por lo dem\u00e1s el testimonio de la historia: la fidelidad a la oraci\u00f3n o el abandono de la misma son el paradigma de la vitalidad o de la decadencia de la vida religiosa<\/em>\u201d (ET 42).<\/p>\n<p>La pobreza evang\u00e9lica es la hermosa herencia espiritual que S. Francisco dej\u00f3 a sus seguidores y el distintivo caracter\u00edstico del Hermano Capuchino\u2026 La pobreza no es un hecho sociol\u00f3gico, por el cual los hermanos son obligados a trabajar manualmente incluso con salario, sino que es un compromiso evang\u00e9lico que ellos escogen y que no solo comporta una cierta inestabilidad y una inseguridad econ\u00f3mica -para manifestar la m\u00e1xima confianza puesta en la Providencia de Dios-, sino tambi\u00e9n un verdadero y sincero desprendimiento de los bienes terrenos.<\/p>\n<p>S. Francisco ense\u00f1\u00f3 la obediencia que se debe prestar al Sumo Pont\u00edfice, a la Sede Apost\u00f3lica y a la sagrada Jerarqu\u00eda. Los principios de esta obediencia evang\u00e9lica, expuestos en la citada Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica, aparecen admirablemente en la dotrina ense\u00f1ada por vuestro Padre legislador y en la experiencia de vida llevada adelante fielmente en el transcurso de los siglos. La autoridad es entendida como servicio prestado a los hermanos; sin embargo los superiores deben siempre asumir la tarea de gobernar y guiar, y no les es l\u00edcito jugar simplemente el papel de quien representa las opiniones y los pareceres de la mayor parte de los hermanos. Solo de este modo, siguiendo la obediencia evang\u00e9lica, descrita en el Decreto \u201c<em>Perfectae Caritatis<\/em>\u201d y de nuevo inculcada en la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica \u201c<em>Evang\u00e9lica Testificatio<\/em>\u201d, se podr\u00e1 recorrer el camino m\u00e1s r\u00e1pido que conduce a la promoci\u00f3n religiosa de la persona humana y redunda mucho en honor y alabanza vuestra.<\/p>\n<p>Sin embargo, existe el peligro de que las formas de austeridad o los ejercicios penitenciales, que tienen gran importancia en la vida franciscana, caigan en desuso y sean abolidos, debido a la irrupci\u00f3n en todas partes del af\u00e1n consumista, que en nuestro tiempo ha ido creciendo cada vez m\u00e1s. Teniendo presente esto, es necesario que se considere tambi\u00e9n la austeridad del h\u00e1bito propio de los Hermanos Capuchinos, que pueden ser inducidos por impulsos contrarios a buscar otros modos de dar testimonio. Sin duda la tarea del hermano capuchino es que ofrezca el \u201c<em>ejemplo de una austeridad gozosa y equilibrada, aceptando las dificultades inherentes al trabajo y a las relaciones sociales y soportando pacientemente las pruebas de la vida con su angustiosa incertidumbre<\/em>\u201d (ET 30<\/p>\n<p>Los Hermanos Capuchinos, como antes, tambi\u00e9n ahora, est\u00e9n convencidos de que deben ser en todas las circunstancias hijos complacientes con la Iglesia, siempre dispuestos a acoger y hacer lo que los tiempos requieren, diligentes para salir al encuentro de las necesidades especialmente de los pobres, de los desventurados y de los pecadores. No pocas preguntas nacen sobre el modo que impulsa a la acci\u00f3n con \u00e1nimo pronto. Por ello es necesario evitar el peligro que consiste en entregarse demasiado a la acci\u00f3n y ser\u00e1 necesario, al mismo tiempo, vivificar con nuevo ardor interior, del que brotan ejemplarmente las formas externas de apostolado. Por eso se debe dar mucha importancia al verdadero esp\u00edritu comunitario de las familias religiosas en el ejercicio el mismo apostolado; cosas estas que proporcionan ayuda y respaldo y hacen m\u00e1s eficaz el ministerio con el que se sirve a Cristo.<\/p>\n<p>Hoy se discute tambi\u00e9n mucho sobre la pluriformidad de la vida religiosa. Es claro que una Orden como la vuestra, que est\u00e1 presente y trabaja en todos los continentes, no puede ser uniforme en todo. Pero se debe recordar tambi\u00e9n que la pluriformidad no debe ser entendida de modo que valga solo para una parte o que desaparezca la unidad de la Orden. Ciertamente es una pluriformidad fecund\u00edsima y sumamente aceptada -como por la historia de los capuchinos est\u00e1 \u00f3ptima y claramente demostrado- la que es requerida por la fidelidad a la Regla franciscana y a las intenciones de vuestro Padre fundador. En efecto la raz\u00f3n verdadera de la pluriformidad -no de la que busca experiencias inciertas y dudosas- se funda en la comuni\u00f3n y en la sumisi\u00f3n jur\u00eddica a los superiores, por lo que se deja una cierta libertad a quien trabaja en la renovaci\u00f3n, y no se extingue el esp\u00edritu.<\/p>\n<p>El tipo de vida que floreci\u00f3 al comienzo, y en particular las primeras comunidades capuchinas, fueron insignes por el esp\u00edritu de verdadera fraternidad y de familia, con la que se tiene una perfecta unidad de corazones y una comuni\u00f3n de personas. Los j\u00f3venes de hoy son particularmente sensibles a la caridad fraterna y no pueden tolerar lo que la aten\u00faa, la conculca y la viola. Este sentido fraterno de la vida com\u00fan no depende de la comunidad peque\u00f1a o grande o de la amplitud de la casa religiosa. Ni se debe convertir en un est\u00e9ril estilo militar o en una tendencia sectaria e ineficaz de grup\u00fasculos; sino que es necesario y urgente que las fraternidades capuchinas se constituyan y florezcan en la disciplina y en la caridad, unidas con el sacrificio de cada uno de los miembros.<\/p>\n<p>En fin, dada la extrema importancia de la formaci\u00f3n de los j\u00f3venes -en efecto en este elemento fundamental est\u00e1 contenida en gran medida la prosperidad o decadencia de los Institutos religiosos- es necesario que sea examinada m\u00e1s profundamente y se muestre m\u00e1s ampliamente la particular tradici\u00f3n de los Capuchinos, por la que su Orden se distingue de las otras Familias franciscanas. Por ello el carisma franciscano y la caracter\u00edstica de la vida capuchina, que brota de la sana tradici\u00f3n de la Orden, deber\u00e1n ser m\u00e1s claramente definidos y explicados.<\/p>\n<p>Estas son las ideas que brotan en Nuestra mente pensando en este Cap\u00edtulo General que va a ser celebrado. Gustosamente aprovechamos esta ocasi\u00f3n para manifestar una vez m\u00e1s a todos vosotros Nuestra particular benevolencia y estima. Efectivamente, acogiendo la voz de Cristo, hab\u00e9is elegido \u201c<em>el camino estrecho<\/em>\u201d y lo hab\u00e9is hecho vuestra porci\u00f3n particular. Os proclamamos dichosos a vosotros que hab\u00e9is elegido este camino que con mayor seguridad que otros \u201c<em>conduce a la vida<\/em>\u201d. \u00a1No os desanim\u00e9is! Cristo pobre y humilde, que os ha llamado a su seguimiento, os dar\u00e1 siempre la ayuda y la fuerza para que, alegres, crezc\u00e1is en el amor de Dios Padre y de los hombres hermanos.<\/p>\n<p>A Dios, que es la fuente inagotable de todo bien y de quien procede el don de la vida religiosa, que debe llevar a \u00c9l, elevamos nuestra ferviente oraci\u00f3n, para que sea propicio a vuestro trabajo y dirija vuestras deliberaciones hacia el verdadero beneficio de vuestra Orden y de la Iglesia.<\/p>\n<p>Estos deseos los confirma la Apost\u00f3lica Bendici\u00f3n que con afecto os impartimos a Ti, querido hijo, a los miembros del Cap\u00edtulo y a toda la Familia de los Hermanos Menores Capuchinos.<\/p>\n<p><em>Traducido del italiano por el Hno. Jes\u00fas Gonz\u00e1lez Casta\u00f1\u00f3n, OFMCap<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa vida capuchina se adecua admirablemente al fiel seguimiento del Evangelio de Cristo\u201d Pablo VI Carta al Cap\u00edtulo General de los Hermanos Menores Capuchinos de 1974 20 de agosto de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[940],"tags":[],"class_list":["post-109274","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-discursos-de-los-pontifices"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.6 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>1974 -\u00a0Pablo VI - Frati Minori Cappuccini<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.ofmcap.org\/es\/1974-pablo-vi-2\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"1974 -\u00a0Pablo VI - 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