{"id":109262,"date":"1976-07-12T16:13:33","date_gmt":"1976-07-12T14:13:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ofmcap.org\/priorita-dell-essere-sul-fare-paolo-vi-12-luglio-1976\/"},"modified":"2025-06-03T12:41:38","modified_gmt":"2025-06-03T10:41:38","slug":"1976-pablo-vi-es","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ofmcap.org\/es\/1976-pablo-vi-es\/","title":{"rendered":"1976 &#8211; Pablo VI &#8211; ES"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u201cPRIORIDAD DEL SER SOBRE EL HACER\u201d<\/strong><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Discurso del Papa Pablo VI<\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\">a los participantes en el Cap\u00edtulo General<br \/>\nde la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">12 julio 1976<\/p>\n<p><em>\u201cHermanos querid\u00edsimos, hermanos querid\u00edsimos, el mero hecho de vuestra presencia constituye para Nos un grand\u00edsimo consuelo. Pensar que la Iglesia tiene un grupo de hijos como vosotros sois, con una autenticidad franciscana que llev\u00e1is con vosotros, que ten\u00e9is todos el encargo de la misi\u00f3n de ir, como dec\u00eda el padre Ministro General, de ir por el mundo a predicar el Evangelio. Para Nos, que llevamos precisamente en el coraz\u00f3n este problema, el de la continua y fiel expansi\u00f3n de la Iglesia, vuestra presencia nos proporciona un gran consuelo.<\/em><\/p>\n<p><em>Querr\u00edamos deciros tantas cosas, \u00bfsab\u00e9is?, tantas cosas, pero ahora voy a limitarme a unas breves palabras. Comencemos con estas: Querid\u00edsimos hermanos, tened confianza (parece casi una contradicci\u00f3n con la regla evang\u00e9lica; pero no lo es e inmediatamente os lo explicar\u00e9). \u00a1Tened confianza en vosotros mismos, en vuestra elecci\u00f3n! Hab\u00e9is elegido este h\u00e1bito, esta vocaci\u00f3n, esta familia religiosa, este estilo de seguimiento del Evangelio. Pues bien, sabed que esto tiene el sello de una autenticidad, de un fiel reflejo que Cristo, de verdad, puede estar contento de ser anunciado por vosotros y por vosotros representado. \u00a1Estad alegres y orgullosos de ser Hermanos Menores Capuchinos! \u00a1No teng\u00e1is la menor duda sobre esto! Se dice: Ahora es necesario que nos uniformemos al mundo, ahora cambian los tiempos, ahora habremos de cambiar tambi\u00e9n nosotros y nuestras costumbres. Lo que sea necesario. No es este el lugar y el momento para discutir estas cosas&#8230;; pero mantened la fidelidad sustancial a vuestra f\u00f3rmula franciscana y capuchina y no dud\u00e9is de que entonces est\u00e1is verdaderamente, en la medida en que nos es posible a nosotros, hombres de esta tierra, en la realizaci\u00f3n del Evangelio de Cristo.)<\/em><\/p>\n<p>Hijos querid\u00edsimos, somos felices al daros la bienvenida a nuestra casa, que es la casa de todos,<br \/>\n<em>Quisi\u00e9ramos haceros ver que aqu\u00ed hay representantes de las \u00d3rdenes religiosas actuales que vienen a mirarnos y los de las \u00d3rdenes religiosas anteriores al nacimiento de los Capuchinos; pero son siempre grandes ejemplares que nos dicen c\u00f3mo la vida religiosa tomada en esta forma literal y completa sea siempre fecunda y ejemplar.<\/em><\/p>\n<p>Somos felices (<em>dec\u00edamos<\/em>) al daros la bienvenida a nuestra casa, que es la casa de todos, pero particularmente de aquellos que, por la profesi\u00f3n de vida perfecta mediante la pr\u00e1ctica de los consejos evang\u00e9licos, est\u00e1n m\u00e1s pr\u00f3ximos a nuestro coraz\u00f3n de vicario de Aquel que es modelo de toda perfecci\u00f3n. Hemos aceptado, de buen grado, el deseo expresado por vuestro Ministro General, con el que nos congratulamos por la confianza que le ha sido reconfirmada por parte de los miembros del Cap\u00edtulo General, y hemos encontrado un espacio en nuestro programa para un encuentro particular con vosotros.<\/p>\n<p><em>Si bien hab\u00e9is de perdonar el retraso que os hemos impuesto, ya que debemos medir el tiempo, no con el coraz\u00f3n, sino con la inflexibilidad que impone et reloj.<\/em><\/p>\n<p>Un encuentro que nos permitiera manifestaros algunos pensamientos que la solicitud siempre viva por vuestra benem\u00e9rita Orden nos sugiere.<\/p>\n<p><em>Pod\u00e9is preguntaros: \u201c\u00bfEl Papa ama a los Capuchinos? Responded, s\u00ed, r\u00e1pidamente. Queremos manifestaros la confianza que tenemos, es cierto, en vuestra vocaci\u00f3n, en vuestra inmolaci\u00f3n, y la tenemos, no solo porque admiramos el sacrificio viviente en vuestro h\u00e1bito, en vuestro modo de vida, sino porque tenemos confianza en que vuestra figura, aquella santa figura que encontramos en el famoso libro de Manzoni, la de fray Crist\u00f3bal, es a\u00fan una figura viva y tiene a\u00fan un mensaje. Tenemos tambi\u00e9n un cierto conocimiento, dir\u00eda, de los gustos populares; y cuando en una Misi\u00f3n, en una Parroquia aparece un Capuchino, todos quieren confesarse con \u00e9l. \u00bfY los otros sacerdotes? Eh, pero \u00a1aquel es un Capuchino! Por tanto, tened confianza, ya que verdaderamente pod\u00e9is representar con vuestra misma fisonom\u00eda externa el Evangelio que predic\u00e1is.<\/em><\/p>\n<p>Queremos, ante todo, manifestaros nuestra paterna complacencia por la acogida que la Orden ha dispensado a la Carta enviada por Nos,<br \/>\n<em>(recordamos la fecha: el 20 de agosto de 1974. Veis, pues, que siempre estamos informados sobre Nos mismo y tambi\u00e9n sobre aquellos que vienen a dialogar con nosotros)<\/em><br \/>\ncon ocasi\u00f3n del precedente Cap\u00edtulo General, carta en la que indic\u00e1bamos algunas l\u00edneas maestras para una renovaci\u00f3n de la Orden.<\/p>\n<p><em>La renovaci\u00f3n est\u00e1 en la ley natural. Debemos siempre rejuvenecer, revivir siempre, volver siempre al principio como un \u00e1rbol debe volver, cada primavera, a revestirse de nuevas ramas, ya que de otra manera no est\u00e1 vivo. Tambi\u00e9n vosotros sois invitados a ser fieles a esta ley de renovaci\u00f3n que es la ley de vida, para responder con autenticidad a vuestra vocaci\u00f3n y a los deseos que la Iglesia y Cristo tienen sobre vuestra familia religiosa.)<\/em><\/p>\n<p>En la carta, donde indic\u00e1bamos algunas l\u00edneas maestras para la renovaci\u00f3n de la Orden, dec\u00edamos que deb\u00eda significar una \u201creposici\u00f3n\u201d en el contexto del mundo actual de las caracter\u00edsticas originarias del m\u00e1s aut\u00e9ntico esp\u00edritu franciscano-capuchino. Los acontecimientos de estos dos a\u00f1os han confirmado la presencia en la vida de la Iglesia de vuestra gran familia, en la que se han podido constatar, junto a motivos de preocupaci\u00f3n, a\u00fan no definitivamente resueltos, signos significativos de una prometedora recuperaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Sinceramente, no es f\u00e1cil la experiencia que nos ofrece el puesto en que el Se\u00f1or nos ha colocado, esto es, el de contemplar el panorama de la Iglesia. Mir\u00e1ndoos a vosotros, lo vemos con ojos de aut\u00e9ntica complacencia: la Iglesia a\u00fan tiene representantes de ap\u00f3stoles como vosotros, hijos fieles que visten as\u00ed, pobremente bajo la gu\u00eda del Hermano Francisco. Esto nos consuela profundamente, y vosotros, si bien en vuestra humildad sois silenciosos y quer\u00e9is permanecer, me atreverla a decir, casi olvidados, en el \u00faltimo puesto, sabed que ten\u00e9is un puesto de privilegio en nuestra estima y afecto.<\/em><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pretendemos, pues, poner en esta ma\u00f1ana ante vuestra consideraci\u00f3n? Lo decimos sin ambages y directamente: el deber apremiante, que ya est\u00e1is cumpliendo, de la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Esta pasi\u00f3n por difundir el Reino de Dios, por llevar la palabra de verdad que salva al mundo, la soluci\u00f3n a los graves problemas humanos, que parecen a veces desenfocados y orillados por el progreso, las luchas, la pol\u00edtica, la vida social, los intereses econ\u00f3micos\u2026; y despu\u00e9s llega un Hermano Franciscano que dice: \u201cNo viv\u00e1is as\u00ed\u201d. \u00a1Ten\u00e9is raz\u00f3n! Confiad, os repito, en vuestra vocaci\u00f3n, porque hab\u00e9is sido llamados a vivir y ser operarlos de la evangelizaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>Nos hemos publicado, lo sab\u00e9is, una Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica sobre este tema\u00a0<em>precisamente al final del reciente A\u00f1o Santo, titulada, como es costumbre en todos los documentos pontificios, con las primeras palabras del documento<\/em>, \u201cEvangelii nuntiandi\u201d (8-XII-1975), exhortaci\u00f3n en la que hemos recogido, siguiendo las indicaciones del S\u00ednodo de los obispos de 1974, como en una breve \u201c<em>Summa<\/em>\u201d, los criterios en que debe inspirarse el anuncio de la Buena Nueva a los hombres de hoy.<\/p>\n<p><em>\u00bfQuer\u00e9is que continuemos la conversaci\u00f3n que estamos viviendo? Pues bien, leed la Exhortaci\u00f3n. All\u00ed encontrar\u00e9is nuestros pensamientos y nuestros deseos. Y ser\u00eda para Nos una gran satisfacci\u00f3n el que vosotros pudierais descubrir que, cuando escrib\u00edamos aquellas cosas, os ten\u00edamos presentes a vosotros; le\u00edamos en vuestro coraz\u00f3n, en vuestra experiencia, en vuestras fatigas, en los grandes problemas; intent\u00e1bamos interpretarlos y expresarlos de manera que fuera confortadora para vuestra vocaci\u00f3n capuchina.<\/em><\/p>\n<p>Volvemos a hablaros a vosotros, para insistir sobre la capital importancia de este deber, ante el que S. Pablo exclamaba:<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Ay de m\u00ed, si no evangelizare!\u201d (1Cor. 9,16). El deber de la evangelizaci\u00f3n exige de vosotros que, despu\u00e9s de un examen previo, encaminado a iluminar las principales exigencias del mundo de hoy, os empe\u00f1\u00e9is en hacerlas frente, con firme determinaci\u00f3n y generosa disposici\u00f3n, seg\u00fan vuestra vocaci\u00f3n y misi\u00f3n espec\u00edfica, reavivando as\u00ed la ben\u00e9fica tradici\u00f3n de la Orden.<\/p>\n<p><em>Pero, en la confrontaci\u00f3n con el mundo, \u00bfqui\u00e9nes somos nosotros? \u00bfSomos tan diferentes? Somos excepciones, anomal\u00edas respecto del mundo&#8230; y es preciso reconocerlo; el mundo tiene unas exigencias, habla un determinado lenguaje, tiene gustos y costumbres que, ciertamente, es necesario conocer. Es el lado experimental de la evangelizaci\u00f3n, al que no podemos sustraernos. No predicamos al viento. Predicamos a hombres y los hombres son lo que son, y algunas veces sordos, otras veces malos; algunas veces enemigos, otras veces est\u00e1n corrompidos, etc., etc., y algunas veces, como sois vosotros, son pobres; y entonces os escuchan y os comprenden, y entonces ven al amigo, ven a uno que no ambiciona participar en la presa que ellos van buscando, esto es, la riqueza; sino que ven a uno que se ha unido en su sufrimiento, en su pobreza. Y escuchan, escuchan.<\/em><\/p>\n<p>El apostolado de los Capuchinos tiene aplicaciones m\u00faltiples y variadas, y la historia pasada y reciente demuestra hasta qu\u00e9 punto ellos saben adaptarse a las condiciones ambientales en las que son llamados a desarrollar su actividad.<\/p>\n<p><em>Eso s\u00ed, es preciso saber adaptarse, conformarse en ciertas maneras externas e incluso de mentalidad, hasta donde sea posible; pero es necesario tambi\u00e9n conservar la propia originalidad, la propia fisonom\u00eda, como se dice ahora, la propia autenticidad.<\/em><\/p>\n<p>Es necesario continuar por este camino, con prudencia y visi\u00f3n de futuro, en el intento de actualizar el programa del Ap\u00f3stol, que pod\u00eda afirmar: \u201c<em>Me hago todo para todos, para salvarlos a todos<\/em>\u201d (1Cor. 9,22). A este prop\u00f3sito quisi\u00e9ramos apelar a una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s tradicionales de vuestra Orden, y que nos parece particularmente importante que hoy sea puesta en evidencia en vuestro apostolado: la de convertiros, en cualquier circunstancia, en portadores de paz entre los hombres.<\/p>\n<p><em>Lo dice el Evangelio: &#8220;Bienaventurados los portadores de paz, porque ser\u00e1n llamados hijos de Dios&#8221; (Mt. 5,9). Vosotros sois por naturaleza, dir\u00eda, por vocaci\u00f3n, por la silueta, por la misma figura que represent\u00e1is etc., etc., anunciadores de paz entre los hombres. Y ved que, a pesar de todas las sociedades de paz, de todas las promesas y tratados de las guerras acabadas, etc., existe una necesidad enorme de poner paz, concordia, fraternidad entre estos hombres de nuestro mundo. Estamos comenzando de nuevo a enfurecernos obstinadamente los unos contra los otros, lo mismo en el ambiente dom\u00e9stico, familiar y social, que en el internacional y pol\u00edtico.<\/em><\/p>\n<p>Paz entre los hombres. El hombre de hoy necesita m\u00e1s que nunca encontrar en su camino a alguien que le dirija el saludo, augurio e invitaci\u00f3n a la vez, que tan querido fue a S. Francisco: \u201c\u00a1Paz y Bien!\u201d.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 palabras de oro!: \u201c\u00a1Paz y Bien!\u201d. Deb\u00e9is repetirlas con vuestros labios, con vuestro ejemplo, con vuestra vida, con vuestra presencia, con vuestro sacrificio, con la inmolaci\u00f3n continua de vuestra existencia por este \u201c\u00a1Paz y Bien!\u201d. Ved que esta es una f\u00f3rmula grandiosa. Hay otras, no lo niego, capaces de definir a las familias religiosas. Vosotros pod\u00e9is personificaros en esta salutaci\u00f3n que os define bien y posee una irradiaci\u00f3n inimaginable: \u00a1Ha venido a anunciarnos \u201cPaz y Bien\u201d.<\/p>\n<p>Paz con los hombres, para atenuar, si no es posible resolver, los conflictos en las relaciones individuales, familiares y sociales, en el plano nacional e internacional. Paz, sobre todo, con Dios en el santuario de la conciencia, ya que precisamente en el amoroso encuentro con el Padre que \u201c<em>nos perdona nuestras deudas<\/em>\u201d (Mt 6,12; Lc 11,4), se recibe el don de poder mirar con nuevos ojos a los hermanos que tienen algo contra nosotros (cfr. Mt. 18,35).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se abrir\u00eda el importante cap\u00edtulo de la evangelizaci\u00f3n que se realiza en el confesonario.<br \/>\n<em>Ved que toco un punto delicad\u00edsimo, pero de suma importancia. Lo s\u00e9, s\u00e9 que es discutido, y que no est\u00e1 de moda. (Aqu\u00ed el Papa dice en voz baja): Os lo digo a vosotros, a vosotros en particular: sed excelentes confesores especializados, especializados en esta terapia, que os d\u00e9 una ciencia de las almas, una ciencia de Dios como ninguna otra psicolog\u00eda o psicoterapia puede dar a los hombres y a los que sufren en este mundo. \u00a1Sed buenos confesores! Sed cercanos al confesonario en este un ministerio delicado e important\u00edsimo, si bien hoy contestado equivocadamente por algunas voces con relaci\u00f3n a la administraci\u00f3n individual del sacramento de la reconciliaci\u00f3n. Es este un cap\u00edtulo que aqu\u00ed no podemos desarrollar, afrontar. Por lo dem\u00e1s, la Orden de los Capuchinos se glor\u00eda de insignes maestros en este arte delicado, y no hay m\u00e1s que seguir su ense\u00f1anza para recoger preciosas sugerencias sobre la actitud justa que se ha de asumir frente a las almas, para favorecer en ellas el secreto operar de la gracia. S\u00e9anos suficiente referirnos a la figura humilde y radiante del P. Leopoldo de Castelnuovo.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Oh, el Beato Leopoldo, que Nos hemos tenido la fortuna, el honor y la alegr\u00eda de proclamar ya bienaventurado en el Para\u00edso! Un hermano vuestro. Quiz\u00e1 alguno de vosotros, \u00a1qui\u00e9n sabe!, le habr\u00e1 conocido. \u00bfNo es verdad? Pues bien, lo hemos declarado Beato y con raz\u00f3n. Estos actos no los realizamos arbitrariamente, ni mucho menos, sino despu\u00e9s de una exigente documentaci\u00f3n acerca de milagros, de gracias, de un examen -dir\u00edamos que anat\u00f3mico- de las virtudes del llamado a la gloria del Para\u00edso.<\/em><\/p>\n<p><em>Hemos proclamado Beato a este hermano vuestro, al P. Leopoldo de Castelnuovo. Ten\u00eda, adem\u00e1s, la prerrogativa de pertenecer a Yugoslavia y de ser paduano, lleg\u00f3 a ser tal. Con la simplicidad y la dulzura y con la paciencia y la bondad, \u00a1a cu\u00e1ntas almas consol\u00f3! Tambi\u00e9n Nos hemos conocido personalmente a gente (profesores de la Universidad de Padua, etc.) que dec\u00edan: &#8220;\u00a1Ah! \u00a1Con el P. Leopoldo, s\u00ed! \u00a1Con el P. Leopoldo, s\u00ed!\u201d. Se deber\u00eda decir lo mismo: \u201c\u00a1Con este, s\u00ed!\u201d, de todos y cada uno de vosotros, si de verdad estuvieseis embebidos de la conciencia de lo que puede ser un maestro de almas que se inclina sobre la miseria, sobre los gemidos, algunas veces sobre los caprichos de las conciencias, para ordenarlas y elevarlas a Dios. \u00a1Un gran, un gran ministerio!<\/em><\/p>\n<p>Nos hemos tenido la alegr\u00eda de proclamarlo Beato, para destacar un tipo de servicio pastoral en el que os querr\u00edamos saber generosamente empe\u00f1ados, para ofrecerlo a las almas deseosas de un encuentro sacramental con el amor misericordioso del Redentor.<\/p>\n<p><em>S\u00ed, es precisamente en el sacramento de la confesi\u00f3n donde encuentra su realizaci\u00f3n este saludo de \u201c\u00a1Paz y Bien!\u201d<\/em><\/p>\n<p>S\u00e9anos l\u00edcito, querid\u00edsimos hijos, prolongar a\u00fan por un minuto el discurso, con el fin de subrayar brevemente tres requisitos, que nos parecen fundamentales para vuestra eficaz obra de evangelizaci\u00f3n. El primero podr\u00eda ser formulado as\u00ed, en t\u00e9rminos dif\u00edciles, filos\u00f3ficos, pero que vosotros entend\u00e9is r\u00e1pidamente: prioridad de ser respecto al hacer.<\/p>\n<p><em>Muchos pueden reprochar: \u201c\u00bfQu\u00e9 hacen los Capuchinos? No tienen ninguna obra\u201d. \u00a1Son, son testigos! Son seguidores integrales del Evangelio, son maestros de la vida espiritual realizada en la propia existencia. Y es esta prioridad la que realmente os coloca, sin que vosotros lo pretend\u00e1is, en los primeros puestos, dentro de la jerarqu\u00eda de valores espirituales de Iglesia.<\/em><\/p>\n<p>Prioridad del ser respecto al hacer. La evangelizaci\u00f3n requiere testimonio y el testimonio supone la experiencia, a que mana de una profunda vida de uni\u00f3n interior con Cristo, que lleva al disc\u00edpulo a una progresiva conformaci\u00f3n con el Maestro, a un ser como \u00c9l, eso es, \u00a1ser como \u00c9l!, por \u00c9l y en \u00c9l, que poco a poco se transparenta, y de forma convincente, incluso en la forma externa de vivir, de ser y de trabajar. Una forma externa, marcada particularmente (\u00a1oh, lo sab\u00e9is muy bien!) por la pobreza de Cristo.<\/p>\n<p><em>Mirad que la pobreza de la cual est\u00e1is revestidos es ya una predicaci\u00f3n, es un lenguaje, es un reproche quiz\u00e1, caminando en un mundo que quiz\u00e1 busca verdaderamente cualquier cosa que la pobreza. Pero es un recuerdo decir: Mira, buscamos las cosas que importan de verdad, no las perecederas y corruptibles. Vosotros, con vuestra pobreza, busc\u00e1is la liberaci\u00f3n de los bienes, de la esclavitud de los bienes econ\u00f3micos, predic\u00e1is la santidad, predic\u00e1is la aspiraci\u00f3n a la libertad de las almas, de la vida espiritual.<\/em><\/p>\n<p>Una forma exterior marcada particularmente, dec\u00edamos, por la pobreza de Cristo, \u201c<em>el cual, siendo rico, se hizo pobre, por amor nuestro, a fin de hacernos ricos con su pobreza<\/em>\u201d (cfr. 2Cor 8,9; Mt 8,20, y Decr. \u201c<em>Perfectae Caritatis<\/em>\u201d, n\u00fam. 13). Es esta una lecci\u00f3n esencial, que irradia del m\u00e1s aut\u00e9ntico mensaje franciscano, \u00a1un mensaje hoy m\u00e1s actual que nunca!<\/p>\n<p><em>Algunos dicen: pero \u201c\u00a1eso es de la edad media!\u201d. \u00a1No! Es de hoy, y lo ser\u00e1 de ma\u00f1ana, porque realmente toca los centros vitales de la psicolog\u00eda y de la moralidad del hombre y, consecuentemente, de sus destinos.<\/em><\/p>\n<p>Segundo requisito: estar con el pueblo.<\/p>\n<p><em>No hay necesidad de que os insistamos, porque ya lo predic\u00e1is. Pero os animamos a esta cercan\u00eda<\/em><\/p>\n<p>La Orden de los Capuchinos es una Orden, gloriaos de serlo, popular. \u00a1Sedlo! Ha nacido con esta caracter\u00edstica y ser\u00e1 aceptada y eficaz en su acci\u00f3n evangelizadora, si se mantiene como el pueblo que la ha visto as\u00ed a trav\u00e9s de los siglos. De aqu\u00ed el deber de vivir junto a las clases humildes.<\/p>\n<p><em>Encontrad la manera de recorrer los caminos, los senderos, las casas, las chabolas de los pobres y de la gente que vive humildemente.<\/em><\/p>\n<p>El deber, dec\u00edamos, de vivir junto a la gente humilde. De aqu\u00ed el empe\u00f1o por lograr un estilo de vida que, en cuanto a pobreza, no se aleje del suyo. De aqu\u00ed la coherente exclusi\u00f3n de compromisos contrarios a la tradicional austeridad y simplicidad de vuestra vida, incluso por lo que respecta a la fisonom\u00eda externa del fraile capuchino.<\/p>\n<p>Tercer requisito (y nos detenemos aqu\u00ed, porque a\u00fan quedar\u00edan tantos otros): fidelidad a la Iglesia.<\/p>\n<p><em>Queridos, sed de la Iglesia. Amadla. Am\u00e9mosla. Intentad ser verdaderamente fieles a la Iglesia y fieles al Episcopado, fieles, tambi\u00e9n, a este pobre hermano que os est\u00e1 hablando, pero que lo hace en nombre de Cristo.<\/em><\/p>\n<p>La evangelizaci\u00f3n no se realiza jam\u00e1s a t\u00edtulo personal, sino siempre y solo en nombre de la Iglesia, porque es a la Iglesia a la que Cristo ha encomendado la tarea de anunciar el Evangelio a todas las naciones (cfr. Mt 20,18-20; Mc 16,15-16; Hech 2\u00f36,17ss). Mantenerse en comuni\u00f3n de mente, de uni\u00f3n de acci\u00f3n con la ense\u00f1anza, con las directivas y disposiciones de la Autoridad eclesi\u00e1stica, en las circunstancias concretas en que sois llamados a trabajar, tanto a nivel de Iglesia universal, como tambi\u00e9n en cada Iglesia particular, es una exigencia connatural a toda acci\u00f3n apost\u00f3lica que quiera ser \u201c<em>para edificaci\u00f3n y no para destrucci\u00f3n<\/em>&#8221; (2Cor. 10,8),\u00a0<em>porque Cristo es as\u00ed\u2026 y as\u00ed es como salva las almas.<\/em><\/p>\n<p>Estos eran los principales pensamientos que quer\u00edamos, con alegr\u00eda, comunicaros esta ma\u00f1ana, aprovechando la oportunidad del encuentro que nos ofrec\u00e9is. Vosotros, car\u00edsimos, nos hab\u00e9is ofrecido en este encuentro la ocasi\u00f3n de testimoniaros, todav\u00eda una vez m\u00e1s, qu\u00e9 v\u00ednculos de paterno amor, podemos decir m\u00e1s, de predilecci\u00f3n nos unen a vuestra Orden. Para obtener una grande efusi\u00f3n de gracia sobre los buenos sentimientos con los que hab\u00e9is acogido nuestras humildes palabras, sirva la Bendici\u00f3n Apost\u00f3lica, que ahora os impartimos de coraz\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cPRIORIDAD DEL SER SOBRE EL HACER\u201d Discurso del Papa Pablo VI a los participantes en el Cap\u00edtulo General de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos 12 julio 1976 \u201cHermanos&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[940],"tags":[],"class_list":["post-109262","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-discursos-de-los-pontifices"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>1976 - Pablo VI - ES - Frati Minori Cappuccini<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.ofmcap.org\/es\/1976-pablo-vi-es\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"1976 - Pablo VI - ES - Frati Minori Cappuccini\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"\u201cPRIORIDAD DEL SER SOBRE EL HACER\u201d Discurso del Papa Pablo VI a los participantes en el Cap\u00edtulo General de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos 12 julio 1976 \u201cHermanos&hellip;\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.ofmcap.org\/es\/1976-pablo-vi-es\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Frati Minori Cappuccini\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"1976-07-12T14:13:33+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-06-03T10:41:38+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Amministratore\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Amministratore\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"17 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.ofmcap.org\\\/es\\\/1976-pablo-vi-es\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.ofmcap.org\\\/es\\\/1976-pablo-vi-es\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Amministratore\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.ofmcap.org\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/670bd5f1abfc5a0f095672a948f46a70\"},\"headline\":\"1976 &#8211; 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