Ordo Fratrum Minorum Capuccinorum

Log in
updated 8:35 PM CEST, Oct 19, 2018

Concluyó en Roma el 85° Capítulo general e la Orden

Los Capuchinos eligieron los nuevos superiores

por Tarcisio Mascia

Roma. Los Frailes Menores Capuchinos desde hace unos días tienen nuevos superiores, que estarán en su cargo por seis años. Se eligieron durante el 85º Capítulo general, desarrollado en Roma, en el Colegio Internacional “San Lorenzo de Brindis”, del 27 de agosto al15 de septiembre del presente año.

Fr. Roberto Genuin, 57 años, véneto, doctor en “utroque iure”, varias veces Ministro provincial, es el 73º Ministro general de la Orden Capuchina, el tercero del milenio (luego de John Corriveau y Mauro Jöhri), y es de Venecia como fr. Flavio Carraro, que fue general desde 1982 a 1994. Lo acompañará en el gobierno de la Orden el Consejo general, formado por 10 hermanos en representación de toda la Orden y pertenecientes a diversas áreas geográficas: Fr. José Ángel Torres Rivera de la Custodia de Puerto Rico, uno de los diez consejeros que fue elegido Vicario general; los otros son: Carlos Silva (Brasil), Celestino Arias (EEUU), Francesco Neri (Italia), John Baptist Palliparambil (Kérala, India), Kilian Ngitir (Camerún), Norbert Auberlin Solondrazana (Madagascar), Pío Murat (Francia), Piotr Stasinski (Polonia) y Victorius Dwiardy (Indonesia).

En el Capítulo participaron 188 hermanos provenientes de 106 países del mundo a los que se deben agregar los oficiales y ayudantes que fueron unos cincuenta hermanos. Los Capitulares provenían de: Europa (69), Asia (43), África (27), América del Sur (33), América del Norte (13) y de Oceanía (3). Además participaron los delegados de las Conferencias que eran 13; los intérpretes y traductores 18 (se usaron 8 idiomas en el Capítulo: italiano, inglés, español, francés, portugués, polaco, alemán, indonesio); 3 secretarios, 3 actuarios, 4 encargados de la liturgia, 3 de la Oficina para las Comunicaciones y otros tantos encargados de la tecnología.

Los trabajos capitulares comenzaron el 27 de agosto con la celebración de la Eucaristía en la bella y gran capilla del Colegio, concelebrada por todos los hermanos capitulares y presidida por Fr. Andrés Stanovnik, capuchino, arzobispo de Corrientes en Argentina. En su homilía, el Obispo recordó a los Capitulares que “el eje central en torno al cual debe moverse el corazón de los hermanos” es, como escribe San Francisco en la Regla no bulada, “tratar de las cosas que pertenecen a Dios”, es decir, aquellas cosas que inspiran a los hermanos a “vivir en el mundo la vida evangélica en verdad, simplicidad y alegría” (Const 147,2). Fr. Andrés, concluyendo su homilía, recordó que la clave de la renovación de nuestra forma de vida hoy en la Iglesia y en el mundo es la misericordia: “Esa misericordia que hemos experimentado cuando el Señor nos concedió, como en su momento a Francisco de Asís, dar comienzo a una vida de penitencia y ser conducidos luego en medio de los leprosos, para practicar con ellos la misericordia, no como un deber, sino como una deuda que jamás podremos saldar, dado que nosotros mismos hemos sido alcanzado nada menos que por la infinita misericordia del Padre”.

Lo primero, y lo más importante, de cada Capítulo es el informe del Ministro general saliente, que se refiere al estado y actividad de la Orden en el sexenio transcurrido. Fr. Mauro Jöhri, Ministro general saliente, articuló su relación en doce puntos y trazó un cuadro de la vida de la Orden, en referencia al VIII CPO, celebrado en 2015, observando que “la búsqueda de la unión con Dios es el primer trabajo de los hermanos”, y por lo tanto invitó a interrogarse sobre el “primado e la vida de oración”.

Fr. Mauro se detuvo luego a hablar de los cambios y el desarrollo de la Orden en los años precedentes, dando datos estadísticos de los que hizo su propia lectura. A fines de 2017 la Orden contaba con 10.127 hermanos, con una disminución contenida, con respecto a seis años atrás, de 237 hermanos (eran 10.364 en 2011). La disminución de hermanos tiene diversas causas (decesos, abandonos, pasajes al clero secular, dimisiones, etc.). En cambio, es interesante el número elevado de frailes en formación, sobre todo en Asia (+381) y en África (+138), donde la Orden juega su futuro. Es estable la situación en los países de Europa Oriental (+32). Sin embargo, hay una baja en las dos Américas y sobre todo en Europa Occidental. En síntesis, en la situación actual, los capuchinos italianos aún son el grupo más numeroso con 1.855 frailes, seguido del indio con 1.792.

La Orden cuenta en el mundo con numerosos obispos. Quince de ellos, proveniente de todas las partes de mundo, fueron nombrados en el último sexenio. Diecisiete dejaron su sede por haber llegado al límite de edad. Doce fueron los que fallecieron.

En los últimos seis años algunos hermanos fueron beatificados o canonizados. Los recordamos: Beato Tomás de Olera (2013), Beatos Andrés Palazuelo y 32 compañeros mártires (2013), Beatos Federico de Berga y 36 compañeros mártires (2015), Beato Arsenio de Trigolo (2017), San Ángel de Acri (2017) y Beato Solano Casey (2017).

El amplio informe del Ministro general tocó otros numerosos puntos, entre los cuales: el gobierno y la animación de la Orden, la Curia general, las Instituciones culturales, las Casas dependientes del Ministro general y finalmente de la Familia franciscana.

El tercer día del Capítulo, el Ecónomo general, fr. Alejandro José Núñez Ennabe, ilustró el informe económico. Comenzó recordando que la economía de la Orden se debe caracterizar por la transparencia y la corresponsabilidad de todos los hermanos en la gestión de los bienes de la Orden. Con gráficos y tablas explicó con mucha claridad la situación actual de la economía de la Orden. A su fin el caluroso aplauso de los Capitulares subrayaron la corrección del informe y la aprobación de lo actuado por el relator.

En el mismo día presidió la Eucaristía Mons. José Rodríguez Carballo OFM, Secretario de la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. En la homilía, tomando inspiración en las dos lecturas del Martirio de San Juan Bautista, subrayó el siguiente trinomio: verdad, profecía y esperanza. La verdad, que Juan siempre anunció en su predicación, sin respeto humano y con coraje, sobre todo en la circunstancia que determinó su martirio por manos de Herodes. La profecía, que el Precursor testimonió, antes que con la palabra, con la vida y no con el palabrerío de la ideología. La esperanza, que debe acompañar siempre el anuncio del Evangelio de Jesús, que es un Evangelio de alegría, sin dejarse embrollar por el pesimismo y por el realismo fatalista. Verdad, profecía y esperanza que deben acompañar también los trabajos del Capítulo, dejándose guiar dócil y confiadamente por el Espíritu.

Dos días más tarde vino a traer su saludo y a presidir la Eucaristía el Prefecto de la Congregación para los Institutos de vida consagrada y las Sociedades de vida apostólica, que es el Card. João Braz de Aviz, Brasileño de 71 años. “La Vida consagrada en la Iglesia –comenzó diciendo el Prelado- tiene un lugar muy importante. Dios permitió al Espíritu hablar a la Iglesia también a través de la multiplicidad de los carismas. Y nunca terminará este camino en la vida de la Iglesia. El carisma no viene de los hombres sino de Dios. Dios sabe cuánto tiempo debe permanecer en su Iglesia. El carisma franciscano, en lugar de disminuir, crece y se multiplica en otros carismas. Este es un gran don para la Iglesia”.

Luego de la elección del nuevo Ministro (3 de septiembre) y de su Consejo (6 de septiembre), tuvo lugar la peregrinación a Asís, donde, delante de la tumba del Seráfico Padre, el Capítulo oró y agradeció para que su luz continúe iluminando y guiando a la Orden.

El 14 de septiembre los Capitulares fueron a encontrar al Papa Francisco. El Ministro general saliente, fr. Mauro Jöhri, presentó al Papa a su sucesor, fr. Roberto Genuin. El cual dirigió al Santo Padre un breve saludo, al cual el Papa Francisco respondió improvisando el discurso. Recordó que los Frailes Capuchinos fueron siempre los hermanos del pueblo, cercano a él incluso en los problemas cotidianos, al cual se deben siempre acercar con simplicidad; deben estar cerca a los pobres y a los que sufren como el Padre Cristóforo de “I Promessi Sposi”, como los Capuchinos que encontró en Dublín, en Irlanda; deben ser apóstoles del confesionario, de la reconciliación; en fin deben ser hombres de oración, una oración simple y alegre, y hacerse constructores de paz en medio de la gente. Al término de la audiencia impartió la Bendición apostólica y saludo uno por uno a todos los hermanos. Las palabras del Papa constituyen el mensaje y el envío del Papa a los participantes en este Capítulo.

El trabajo capitular llegó a su fin en la tarde del 15 de septiembre, día en el cual la liturgia celebraba la memoria de Nuestra Señora de los Dolores: un día anticipado con respecto al calendario previsto (debía terminar el 16 de septiembre) por motivo de la rapidez con el cual trabajó este capítulo, gracias sobre todo al uso de las tablet para las votaciones en la asamblea. La mañana de este último día fue dedicada a las votaciones de los textos preparados por las comisiones. Luego, las intervenciones por parte de los secretarios de los grupos, que se refirieron lo dicho en sus grupos, se procedió a la presentación de los textos de algunas mociones a someter a la votación de la asamblea. Las mociones se referían a las modificaciones del Estatuto de la Curia General, la colaboración fraterna y la solidaridad entre las circunscripciones. Todas aprobadas por gran mayoría.

El último acto del Capítulo fue la concelebración eucarística, por la tarde, presidida por el Ministro general, fr. Roberto Genuin, acompañado por todos los miembros del Concilio general. El rito fue celebrado en varias lenguas, animado por cantos de diversas proveniencias: brasileños, franceses, suajili, indonesio, español, etc. En la homilía el Ministro hizo algunas reflexiones a partir del título de una memorable carta escrita por su predecesor: “Reavivar la llama del carisma”, e invocó la intercesión de la Virgen María para toda la Orden. Luego de la homilía todos los hermanos capitulares fueron invitados a renovar la profesión repitiendo, cada uno en su propia lengua, el compromiso a observar los votos de obediencia, sin propio y castidad. Al final de la celebración, se cantó el Te Deum de agradecimiento al Señor por haber sido sostenidos por su gracia durante el desarrollo de los trabajos capitulares. Ad maiorem Dei gloriam.

Tarcisio Mascia

Modificado por última vez el Miércoles, 10 Octubre 2018 12:06