Ordo Fratrum Minorum Capuccinorum 2

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updated 10:22 AM UTC, Sep 26, 2023

Carta del Ministro General

Let

Prot. N. 00053/23

A todas las hermanas Clarisas Capuchinas

 “El Hijo de Dios se hizo nuestro camino”

(Santa Clara, Testamento n.5)

Queridas hermanas:

¡El Señor les de la paz!

A la luz de los centenarios que estamos celebrando como Familia franciscana, y en continuidad con mi carta escrita hace pocos días exhortando a toda la Orden a detenernos sobre el luminoso misterio del “Hijo de Dios que se hizo nuestro hermano[i], quisiera ahora dirigirles una palabra de animación más específica para todas ustedes, sobre el camino concreto que vamos recorriendo, porque como subraya la misma santa Clara: “el Hijo de Dios se ha hecho para nosotras camino, que nos mostró y enseñó de palabra y con el ejemplo, nuestro beatísimo padre Francisco, verdadero amante e imitador suyo[ii].

1.  Dos centenarios estrechamente relacionados

1.1.      En este año del Señor de 2023, comenzamos el camino común de celebraciones jubilares recordando tanto la aprobación eclesial de la Regla de los Hermanos Menores como la memorable Navidad de Greccio, “centenarios que en cierto modo están estrechamente relacionados[iii]. Efectivamente, a partir de la fe en el misterio de la Encarnación se comprende cabalmente el largo y complejo proceso de formulación, redacción, aprobación capitular y eclesial de la forma de vida que llegó a su cumbre con la bula pontificia que aprobó canónicamente la Regla de los Hermanos Menores[iv]. El mismo san Francisco, en primera persona, al transitar este delicado itinerario no exento de pruebas y tentaciones, arribó a una nueva y luminosa convicción sobre el misterio de Dios manifestándose en el entramado humano, en pequeñez, ternura y pobreza. 

1.2.      La Regla no es más ni menos que un instrumento, útil para mantener claras las coordenadas carismáticas a fin de poder encarnar el Evangelio. Es un canal privilegiado para pasar permanentemente de la fe a la vida y de la vida a la fe. Resulta una ayuda eficaz para vivir el Evangelio, es decir, para generar en nosotros a Jesucristo, y darlo a luz “por las obras santas, que deben ser luz para los demás por el ejemplo[v].

1.3.      Santa Clara, lúcidamente consiente de su contexto social y eclesial, a la vez que fundamentada junto a sus hermanas en la identidad vocacional, tomó el texto de la Regla de los Hermanos Menores como base para definir la forma de vida. Creativamente lo adaptó, reformuló y completó adecuándolo al género de vida femenino, contemplativo y estable, para dar nacimiento a la Regla de las Hermanas Pobres, que luego fue aprobada con la Bula pontificia en vísperas de su muerte[vi]. Otro ejemplo de la íntima relación entre definición de la forma de vida y fe en el misterio de la Encarnación.

2. Un nuevo paso en la revisión de las Constituciones 

2.1.      Análogamente, lo que afirmamos de la relación entre Regla y Encarnación, podríamos aplicarlo a las Constituciones, que “son un texto para defender la identidad, favorecer una adecuada actualización y ser medio de unidad en la diversidad[vii]. Sería hermoso interpretar el proceso de adecuación y revisión de sus Constituciones a la luz del gran misterio del Verbo humanado, con todas sus consecuencias espirituales y prácticas. ¡Tantas diversas culturas unidas en una misma vocación, espejándose en un texto inspirador y normativo! En nuevos contextos, diversas sensibilidades que beben de una misma tradición y orientan la vida con parámetros comunes. Les dejo a ustedes la tarea de ahondar en este sendero de reflexión orante y de admiración contemplativa.

2.2.      De mi parte y en particular, les anticipo y presento con esta carta el borrador de las propuestas de revisión de sus Constituciones, que pronto llegará a sus manos en las diversas lenguas. La pequeña Comisión de tres hermanas de distintas áreas geográficas ha podido realizar un trabajo minucioso al recoger la sensibilidad que proviene de diversas reflexiones y aportes, junto a los elementos fundamentales de los nuevos documentos de la Iglesia, ajustándose a las disposiciones canónicas vigentes, pero respetando básicamente la fisonomía actual del texto.

2.3.      Ahora les toca a ustedes la recepción adecuada de este texto revisado. Será necesario acogerlo cordialmente, sopesarlo en la oración y en el diálogo fraterno, pronunciarse maduramente sobre él, y seguramente, hacer alguna propuesta concreta de modificación. La metodología a seguir les será explicada por las hermanas de la Comisión de las representantes de las Federaciones. De mi parte, las invito nuevamente a ser conscientes de este ejercicio como “excelente manera de experimentar la sinodalidad constitutiva de la Iglesia[viii].

3. Hacia comunidades interculturales

3.1.      Es muy sentida la necesidad de seguir esforzándonos por traducir y adaptar nuestra espiritualidad a las situaciones particulares de cada cultura. “De la misma manera que Cristo, Palabra encarnada del Padre, asumió una cultura concreta, a nosotros nos corresponde también encarnar en lo cotidiano los valores que compartimos y que caracterizan nuestra identidad”[ix]. Y simultáneamente, en este mundo cada vez más comunicado y en movimiento, se nos desafía a seguir ejercitándonos en tender puentes de interculturalidad. “Estamos llamados a profundizar los desafíos de la cultura actual retornando en primer lugar a las experiencias interculturales que ya tenemos en la Orden. Nuestro carisma de fraternidad puede ofrecer un hermoso testimonio sobre cómo realizar la comunión en el mundo de hoy”[x].

3.2.      La fe renovada por el asombro en el misterio de la Encarnación nos conduce a la experiencia de la confianza a pesar de las fragilidades y límites. La tendencia consolidada de reducción del número de hermanas, de baja de vocaciones y de cierre de algunos Monasterios es un hecho ineludible, aunque con distinta intensidad en las diversas regiones. Pero en modo alguno esto justifica la inercia o la cerrazón en las propias necesidades. Necesitamos abrirnos y aceptar con fe el misterioso camino que la realidad nos presenta, verdadero camino de encarnación. 

3.3.      Quisiera ser muy claro: el miedo y la prudencia humana nos encierran en nuestros propios Monasterios con sus pequeños problemas, tantas veces condicionados por las miopes preocupaciones sobre el futuro y la supervivencia, cuando el Espíritu del Señor nos indica arriesgarnos a la comunión, intentar construir puentes desde nuestra fragilidad, testimoniar que la fraternidad es posible desde experiencias concretas de colaboración, de intercambio, de servicio, de refundación, incluso de nuevas fundaciones donde el carisma aún no está presente. Absolutamente no se trata de mantener paredes ni de reproducir “lo que siempre se hizo así”, ni de prolongar situaciones sin vitalidad. Es una dinámica nueva, con una fuerte exigencia humana de habilidad para el diálogo de culturas, que reclama un fondo espiritual de confianza y de franciscana desapropiación. 

3.4.      Concretamente, agradecemos a Dios y nos alegramos que con este espíritu comienza una nueva fundación de Clarisas Capuchinas en Paraguay, con la colaboración de hermanas de toda América. Efectivamente, los proyectos de colaboración, ya sean federales o inter-federales, no pueden sino realizarse en esta sintonía, con la conciencia de la responsabilidad compartida del carisma.

3.5.      Con este mismo espíritu se realizará la refundación del Monasterio de San Giovanni Rotondo en Italia con hermanas de la Federación del norte de México, que asumieron este desafío, y que esperamos sea pronto realizado. Es evidente la importancia del Santuario de San Pio de Pietrelcina, el significado de la presencia de la vida contemplativa al interno del complejo de evangelización donde tantos peregrinos transitan, y el potencial de este lugar para el carisma de las Clarisas Capuchinas, tanto para hacer visible a las monjas como para compartir el testimonio de la propia espiritualidad con los fieles. Por eso, podemos afirmar que si bien no se trata de una presencia histórica, es un lugar muy significativo. Y este es el motivo por el cual la Orden promueve este proyecto de colaboración internacional, y anima a las hermanas a responder con generosidad y sin dilaciones.

3.6.      Quisiera invitar a cada hermana a que examine su disponibilidad y escuche la voz del Espíritu si interiormente es invitada a la confianza de “vivir sin nada proprio” y dejar su comunidad para ser enviada a proyectos coherentes y sólidos de colaboración intercultural y carismática. Con más razón, quiero alentar a las madres Abadesas y Presidentas a abrirse al discernimiento espiritual con prudencia evangélica, no mundana, para sopesar la verdad del impulso interior que mueve a las hermanas y dar apoyo a iniciativas de este género. Consideremos siempre que quienes llevamos la carga del servicio de autoridad deberemos dar cuentas al Señor si hemos bloqueado la acción de la gracia.

4. El Monasterio de Roma

4.1.      Bajando aún más a lo concreto, quisiera que reflexionemos sobre el Monasterio "Corporis Christi" de Roma, considerando que es bastante particular su historia y presencia. Desde su origen, las Capuchinas de Santa Clara fueron convocadas por el mismo Papa a su diócesis[xi]. Por eso es una comunidad llamada a vivir de manera especial la catolicidad de la Iglesia, y a ser un particular apoyo orante del ministerio petrino. 

4.2.      Asimismo, como Monasterio bajo la vigilancia directa del Ministro general, en su larga historia ha manifestado la comunión vital y recíproca entre Capuchinos y Capuchinas, apoyando espiritualmente la misión de los sucesores de San Francisco y de las estructuras ligadas al gobierno y animación internacional de la Orden, aun cambiando varias veces de lugar de residencia hasta llegar a la actual, en el barrio de Garbatella. En los últimos años, de manera particular, a la comunidad se le confió acoger el Proyecto Internacional de Formación. 

4.3.      Por eso, el carácter internacional e intercultural marcan profundamente la identidad y la misión insustituible de este Monasterio. Podemos comprobarlo fácilmente, tanto por las hermanas miembros de la comunidad, como por las participantes del Proyecto de Formación, en relación viva con los hermanos que trabajan en las estructuras generales de la Orden Capuchina y con tantos hermanos y hermanas de todo el mundo que sirven a la Iglesia universal en Roma.

4.4.      Sin prender en absoluto asimilarlo a una especie casa general como sucede en una Orden centralizada, el Monasterio de Roma es, en cierto sentido, casa de todas las Clarisas Capuchinas del mundo y también responsabilidad moral de todas las comunidades. Podemos decir sin exagerar que es el principal lugar práctico de aprendizaje de la identidad carismática en dinámica intercultural, como se ha demostrado en éstos años.

4.5.      Apelo a esta conciencia, a esta historia, a esta misión, al actual desafío de la interculturalidad y sobre todo a la franciscana confianza fruto de la fe en el misterio de la Encarnación para pedirles un signo concreto de pertenecía y colaboración:  que cada Federación envíe al menos una hermana para ser parte de esta significativa comunidad, a fin de configurarla cada vez más como el rostro internacional de las Clarisas Capuchinas.

4.6.      Agradezcamos al Señor, a las hermanas y a las Federaciones todo lo ya realizado en tantos años de camino con aciertos y errores, pero ciertamente con mucha más luz que sobras por gracia de Dios. Y continuemos animosos esta senda, apostando con renovado entusiasmo, que surge de la confianza en el Dios con nosotros. 

5. Proyecto internacional de formación

5. 1.     El Proyecto de Formación fue impulsado por nosotros los hermanos, como respuesta a la necesidad de preparar hermanas que puedan asumir y acompañar la formación en sus respectivos Monasterios y frente al desafío de fortalecer las diversas iniciativas federales y nacionales de formación en los lugares donde están presentes las monjas contemplativas capuchinas. Ha tenido varias etapas: la primera en el Monasterio de San Urbano de Roma, después en el Colegio de San Lorenzo con un curso especial de un año y, por último, la actual en el Monasterio de la Garbatella desde donde se acude a la Universidad.

5. 2.     Las Presidentes Federales y sus respectivos Consejos consideran el proyecto en su conjunto muy positivo en sus objetivos y medios, así como las hermanas que han participado valoran altamente la formación recibida. En cuanto al impacto de esta formación, a nivel personal, se destaca la ayuda en el ámbito de la madurez humana y de la identidad carismática, así como la compresión del mundo y de las culturas, junto con la capacidad intelectual y el conocimiento histórico siempre en beneficio de la vocación contemplativa. Incluso a nivel comunitario y federal, existe un alto grado de satisfacción por la forma en que se comparte y transmite la formación recibida. El aprendizaje de la lengua italiana se presenta como el primer reto importante, que si bien tantas veces puede parecer un obstáculo, resulta un gran potencial de comunicación y de comunión internacionales.

5.3.      Está claro que necesitamos crecimiento y continuidad. De cara al futuro, nos gustaría acoger sus sugerencias, que son muchas y diversas, y que sin duda merecen ser evaluadas con calma y calibradas de modo de incorporar algunas de las propuestas. Mientras tanto, pido a las Federaciones que estén abiertas a enviar nuevas hermanas estudiantes para que podamos continuar el ritmo del Proyecto según lo previsto.

6. Conclusión

6.1.      “Dios es donación total, entrega absoluta. No se reserva nada de sí para sí mismo. Todo este dinamismo expansivo de amor se concreta en la Encarnación donde, a través del Hijo, el mundo se llena de Dios: el Creador, haciéndose criatura, transforma nuestra historia en una historia de amor”[xii]. Sobre la base de esta certeza, las invito hermanas, a continuar caminando por la vía de la vocación en la gratitud y en la confianza. 

6.2.      Desde nuestras pobrezas y limites, caminemos adheridos a la Virgen Santa, “dulcísima madre, que engendró un tal Hijo, al que no podían contener los cielos y ella, sin embargo, lo acogió en el pequeño claustro de su vientre sagrado, y lo llevó en su seno de doncella”[xiii]. Que ella cuide y bendiga a cada una de ustedes, 

Fraternalmente, 

Fr. Roberto Genuin

Ministro General OFMCap

Roma, 2 de febrero de 2023.

Fiesta de la Presentación del Señor.



[i] Fr. Roberto Genuin, El Hijo de Dios se ha hecho nuestro hermano, Roma, 1 de enero de 2023.

[ii] Santa Clara, Testamento n. 5

[iii] Fr. Roberto Genuin, El Hijo… n.1

[iv] Cfr. Papa Honorio III, Bula «Solet annuere», Letran, 29 de noviembre de 1223.

[v] San Francisco de Asís, Carta a todos los fieles, primera redacción, n.8, 

[vi] Cfr. Papa Inocencio IV, Bula «Solet annuere», Asis, 9 de agosto de 1253.

[vii] Fr. Roberto Genuin, La revisión de las Constituciones de las Clarisas Capuchinas n. 1, Roma, 17 de septiembre de 2019.

[viii]  Ibídem.  n. 3.

[ix] Fr. Roberto Genuin, El Hijo de Dios se ha hecho nuestro hermano n. 14 , Roma, 1 de enero de 2023.

[x] Fr. Mauro Jöhri, Dos rostros del mismo carisma n. 2,4. Roma, 25 marzo 2017.

[xi] Cfr. Papa Gregorio XIII, Breve “Cupientes”, Roma, 1 de marzo de 1576.

[xii] Fr. Roberto Genuin, El Hijo de Dios se ha hecho nuestro hermano n. 15 , Roma, 1 de enero de 2023.

[xiii] Santa Clara, 3 Carta a santa Inés de Praga n. 18-19.

Modificado por última vez el Martes, 07 Febrero 2023 20:00