Ordo Fratrum Minorum Capuccinorum

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updated 12:15 PM CEST, Sep 19, 2018

La despedida de Fr. Bernardino de Armellada de la escena de este mundo

Roma. Luego de la reciente desaparición de Oktavian Schmucki, gran estudioso de San Francisco y del Franciscanismo, nos deja otro gran hermano que escribió muchísimo y trabajó tanto aquí en Roma. Se trata de fr. Bernardino de Armellada, en el siglo Agustín García Pérez. Tenía 88 años de edad, 70 de vida religiosa y 64 de sacerdocio. Últimamente se encontraba en la enfermería de Madrid. Los hermanos que lo cuidaban informaban del empeoramiento de su estado de salud, del que era bien consciente. Hace casi dos meses se sorprendieron de su palabras de adiós: “Bendito sea Dios, hasta vernos, hermanos”. Y ayer, 22 de febrero, Fray Bernardino se fue serenamente al encuentro de la Hermana Muerte.

En 2010, con ocasión de los 80 años de fr. Bernardino, la Pontificia Universidad Antonianum publicó en su honor, la miscelánea “Religione et Doctrinae”, dirigida por Fr. Aleksander Horowski, Presidente del Instituto Histórico. En esa circunstancia presentaba al P. Bernardino como “experto en Duns Escoto, historiador fecundo y docente apreciado y requerido”. Sabemos además que la filosofía y la historia fueron sus dos grandes campos de investigación.

Nacido en una familia de trabajadores, cuarto de ocho hijos, reveló desde pequeño su amor a los estudios. A los diecisiete años entró en el noviciado de Bilbao. En los siguientes años, en la filosofía –tres en Montehano y uno en León– comenzó a gustar de la “búsqueda de Dios a través de las últimas causas”, como decía. Más tarde consiguió la licenciatura en teología por la Universidad de Salamanca. Luego, en la Universidad Gregoriana de Roma, obtuvo el doctorado, sosteniendo el pensamiento escotista sobre el primado del amor en relación al fin último de la vida humana. En Roma Fr. Bernardino frecuentó los cursos de notables teólogos, entre los cuales el P. Zoltán Alszeghy y el P. Juan Alfaro, llegando incluso a corregir algunas afirmaciones de este último sobre la gratuidad de los dones sobrenaturales. En 1964 en Alemania tuvo contacto con el famoso teólogo alemán Karl Rahner, al que le presentó su trabajo sobre la doctrina del sobrenatural.

Las grandes figuras del mundo franciscano (Buenaventura, Escoto, Ockham, Lorenzo de Bríndisi) fueron el objeto de gran parte de sus estudios. Con ocasión del VII Centenario del nacimiento de Escoto, tuvo una conferencia en Oxford en 1966, y con ocasión del VII Centenario de su muerte participó con un trabajo en uno de los congresos escotistas (Milán, 2008).

Entre otros temas privilegiados en sus estudios está el de la mariología, en particular la Inmaculada, según los diversos autores franciscanos. “La Virgen María –dice en una entrevista– fue siempre una compañía materna en mi espiritualidad desde los años del seminario”.

Considerado como el más grande conocedor de la teología de San Lorenzo de Bríndisi, publicó en la B.A.C. el “Mariale” del “Doctor Apostolicus”.

Fr. Bernardino en 1985 fue enviado a Roma como profesor del Instituto de Espiritualidad y secretario de la lengua española en la Curia General y además como vice postulador de las causas de los mártires españoles de la Provincia de Castilla.

Fr. Bernardino era conocido por su amor a la Iglesia y por su compromiso y su fidelidad a ella y a su doctrina. “Él –escribió el P. Benedict Vadakkekara– estaba muy unido a la Orden Capuchina y estaba orgulloso de vestir el hábito donde quiera que estuviese”.

Con esta fidelidad a Dios, a su Iglesia y a la Orden Capuchina se presentó a la cita con la Hermana Muerte, que ciertamente lo encontró con los papeles en orden para ser admitido, por Gracia, a la contemplación del Rostro de Dios.

Modificado por última vez el Lunes, 12 Marzo 2018 22:31