Curia Generalis Ordinis Fratrum Minorum Capuccinorum

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updated 5:25 PM CEST, Oct 17, 2017

Entrevista a fray John Corriveau OFM Cap.

Destacado Entrevista a fray John Corriveau OFM Cap.

John Corriveau – Hermano Menor Capuchino, Ministro General de la Orden en los años 1994-2006, desde 2008 es Obispo de la Diócesis de Nelson en Canadá.

¿Cuáles fueron los dones de gracia del Señor durante tu servicio como Ministro General?; ¿Cuáles por el contrario fueron los desafíos? ¿Cómo andaba y se desarrollaba el carisma franciscano de la Orden en aquel período y cómo lo ha visto el Ministro general en aquellos tiempos? Sobre estas preguntas respondió fr. John durante la entrevista hecha en Roma en la Curia general de los Capuchinos en el mes de enero de 2017.

“Somos una Orden de hermanos, – afirma fray John – y nuestra encarnación de la teología de la comunión se realiza en la vida fraterna. Hoy somos verdaderamente una fraternidad mundial, esto es un gran beneficio. Hay otro gran beneficio. Las iglesias materialmente ricas se convirtieron en dependientes de la las iglesias pobres y a los franciscanos depender de los hermanos pobres les hace mucho bien.

(…) Servir como Ministro general fue el privilegio más grande de mi vida, porque en la tradición franciscana el Ministro general no el que manda, sino el sucesor de San Francisco. Francisco no fue nunca alguien que gobernara a los otros. Era alguien que llamaba a la gente a vivir el evangelio. (…) He visto un gran desarrollo del carisma en estos años. Por ejemplo… nada sucede en un año. Comencé en el año 1982, con las nuevas Constituciones. Hemos comenzado en ese período a asimilar la eclesiología del Concilio Vaticano II y a redefinir la identidad de la Iglesia en nuestra Orden desde la visión de la unidad.

(…) Nosotros también como Orden hemos anticipado las ideas de Juan Pablo II. En el año 2000 en la Nuovo Milenio Ineunte en el n. 43, el Papa escribe que debemos promover una espiritualidad de la comunión. Sin esta espiritualidad de la comunión la estructura de comunión sería una máscara, no una realidad viva y real. (…) Yo pienso que esto fue verdaderamente un auténtico signo del Espíritu Santo que trabajaba en nosotros llamándonos a ser aquello que debíamos ser. Y esto tuvo tantos fuertes y prácticos ejemplos en nuestra vida fraterna y en el modo en que nosotros trabajamos en el mundo.

(…) Yo pienso que los Capuchinos pueden redescubrir nuestro carisma en el mundo viviéndolo. San Francisco no comenzó con un concepto. San Francisco comenzó con su relación con Jesucristo. Su relación con Jesús, su relación con el Padre. Esto lo condujo a abrazar la vida fraterna. La vida fraterna fue siempre para él un esfuerzo gradual y esto es también así para nosotros. Hagámoslo día a día, luego hagámoslo a través de la relación con nuestra gente. Nosotros no desarrollamos nuestro carisma para la gente. Nosotros desarrollamos nuestro carisma viviéndolo entre nosotros y con la gente y el mundo que nos circunda. La fraternidad no es un concepto. Es una realidad viviente.

(…) Nosotros no somos fraternidades independientes. Nosotros pertenecemos a una gran fraternidad mundial de hermanos. (…) Ninguna cultura tiene la respuesta absoluta. La respuesta llega a través de la escucha del otro y así nuestro carisma continuará desarrollándose y floreciendo en el mundo. Pero este no es nuestro trabajo, es el trabajo del Espíritu Santo que actúa dentro de nosotros, llevando la vida de Jesucristo según la visión de San Francisco. Y yo creo que esto está ocurriendo. Y creo que esto continuará, porque viene de afuera de nosotros, es un trabajo del Espíritu Santo dentro de nosotros.

(…) Estoy viviendo mi vocación de Obispo desde lo que soy. (…) Estoy buscando ser fiel a la llamada continuando siendo un hermano, creo que esta es mi tarea. Llevar mi rostro de fraile a la Asamblea Episcopal. Esta es mi vocación de ser fraile en los diversos modos (…) Y al final… continuar viviendo la fraternidad en el mundo. Viviendo la dinámica de relación entre nosotros, la Trinidad es un misterio de relación Divina y nos llama siempre a la relación más profunda entre nosotros. Cuanto más entramos en relación entre nosotros y el mundo que nos rodea, más profundamente entramos en el misterio de Dios. Continuemos desarrollando este don para que nuestra Orden sea una fraternidad que viva según el Evangelio en el mundo.”

Modificado por última vez el Jueves, 23 Febrero 2017 01:31