Ordo Fratrum Minorum Capuccinorum

Log in
updated 1:54 PM CEST, Sep 17, 2019

Cecilio Maria da Costaserina (1885-1984) (N. Prot. 1807)

Pietro Antonio Cortinovis nasce a Nespello frazione di Costa Serina (Bergamo) il 7 novembre 1885. A 23 anni, dopo il duro lavoro come boscaiolo e pastore, entra tra i cappuccini il 21 aprile 1908. Dopo due brevi obbedienze a Cremona e Albino, il 29 aprile 1910 verrà destinato a Milano. Qui spenderà tutta la sua vita nel convento di Viale Piave a Milano dando vita all’Opera San Francesco per i poveri. Muore a Bergamo il 10 aprile 1984. L’Inchiesta diocesana si è svolta a Milano dopo aver ottenuto il Nulla Osta per la competenza fori dal 1994 al 1996. Il decreto di validità giuridica è stato firmato il 22 marzo 1996. La Positio è stata consegnata nel gennaio 2015. In data 2 maggio 2017 il Congresso dei Teologi dà parere unanimemente positivo. La sessione Ordinaria di Cardinali e Vescovi riconosce le virtù eroiche del Servo di Dio il 27 febbraio 2018. Il 6 marzo 2018 il Santo Padre autorizza la promulgazione del Decreto super virtutibus. Ora si è in attesa del miracolo.

 

Fr. Cecilio Maria da Costa Serina

Fr. Cecilio María de Costa Serina, Fundador de la Obra San Francisco para los pobres de Milán, Venerable

En la tarde del 6 de marzo de 2018 el Santo Padre Francisco recibió al Prefecto de la Congregación para los Santos, Card. Angelo Amato, autorizándolo a promulgar el Decreto super virtutibus del Siervo de Dios Cecilio María Cortinovis de Costa Serina, Fundador de la Obra San Francisco para los Pobre en Milán.

El Siervo de Dios nació en Nespello, fracción de Costa Serina (Bérgamo) el 7 de noviembre de 1885 hijo de Lorenzo y Ángela Gherardi, el séptimo de nueve hijos, y fue bautizado el día siguiente con el nombre de Pedro Antonio. Aún adolescente ya trabajaba en los campos y con los rebaños contribuyendo al sustento de la familia.

El 7 de abril de 1896 recibe la primera comunión y, pocos años después, siguiendo el ejemplo de su madre pide ser recibido en la Tercera Orden Franciscana.

En el duro trabajo en los bosques, los prados y con los animales transcurrieron sus primeros 22 años, cultivando en el corazón la llamada que sentía cada vez más fuerte de consagrarse a Dios. Aconsejado por el párroco, eligió la vida capuchina el 21 de abril de 1908 acercándose al convento de Lovere, sede del noviciado. Aquí el 29 de julio de 1908 vistió el hábito de los Hermanos Menores Capuchinos y le fue dado el nombre de Cecilio María. El 2 de agosto de 1909 emite la profesión religiosa y el día siguiente dejó el convento de Lovere para ir al de Albino, donde la obediencia lo llamaba, como hermano no clérigo, a los oficios de sacristán, ayudante de portería y enfermero.

Cinco meses después fue enviado al convento de Cremona con los mismos oficios. Permaneció solo tres mese porque fue llamado, el 29 de abril de 1910, al convento de Milán-Monforte, sede del Ministro Provincial. Aquí permanecerá hasta el 19 de octubre de 1982, cuando fue enviado a Bérgamo, a la enfermería de los hermanos capuchinos.

Su primer trabajo en el convento de Milán-Monforte fue el de responsable de los lugares comunes, enfermero y ayudante de sacristía. En abril de 1914 se contagió de meningitis y se teme por su curación. En esta ocasión tuvo una vivencia espiritual profunda que le hizo experimentar el juicio benévolo de Dios en el momento del encuentro final, y será este, un recuerdo vivísimo y repetido en su Diario. Su curación, como él mismo lo asegura fue debido a la intervención del entonces Siervo de Dios, y ahora Beato, Inocencio de Berzo, fraile capuchino del cual estaba en curso la Causa de beatificación.

Estallada la Primera Guerra Mundial, en 1916 fue llamado a las armas. Por su mala salud, pocos meses más tarde, fue devuelto a Milán donde, el 2 de febrero de 1918, emitió la profesión solemne.

Con la guerra se multiplicaron los pobres y la puerta el convento era su punto de encuentro. Él suplía muchas veces al portero encontrándose con los pobre a los cuales no sabía decirles que no. En 1921 fue nombrado portero a todos los efectos, oficio que desempeñó hasta 1970. En este delicado servicio conoció a Marcello Candia, el industrial milanés que dejando todo se mudó a Brasil para servir a los leprosos. Quien con simplicidad afirmaba que había aprendido a servir a los pobres en la escuela de fray Cecilio María.

En 1925, luego de tener noticias de la muerte del Venerable Daniel de Samarate, sacerdote capuchino misionero en Brasil, leproso y apóstol de los leprosos entre los leprosos, fray Cecilio María pide a los superiores ir de misionero para cuidar a las personas enfermas de lepra, pero no fue oído. De esta manera permaneció en Milán, portero y limosnero de los pobre del convento.

Cuando estalla la Segunda Guerra Mundial fray Cecilio María, aún bajo las bombas, que algunas golpearon el convento de Milán-Monforte, no se movió nunca de la portería respondiendo así a las necesidades de tantas personas que tenían necesidad de todo, y de los dos monasterios de clausura que dependían para vivir de las limosnas que él buscaba.

Muchas veces despistó las preguntas de las SS, que luego del arresto y deportación a un campo de concentración (13 de junio de 1944) del fraile padre Gianantonio Agosti de Romallo, confesor en la Catedral, acusado de distribuir pasaportes a los judíos, vigilaban con más rigor el convento.

Finalizada la guerra, los pobres que hacían cola a la puerta del convento eran todavía muy larga. Fray Cecilio María hubiera querido un lugar acogedor para estos hombres y mujeres que veía esperar bajo la lluvia y el hielo o bajo el sol en una interminable fila. Su oración fue escuchada en 1959, cuando el Dr. Emilio Grignani se ofreció para edificar un ambiente acogedor en el último trozo de terreno que le quedó al convento. El 20 de diciembre de 1959 la casa, con todos los servicios y los 150 lugares para comer, será llamada la Obra de San Francisco, que fue inaugurada solemnemente por el Card. Giovanni Battista Montini, futuro Beato Pablo VI. Fray Cecilio María se dedicó al servicio de los pobres hasta 1979, cuando su salud comenzó a declinar.

El 19 de octubre de 1982, agravándose su enfermedad fue a recuperarse a la enfermería de los frailes capuchinos en Bérgamo. También aquí, en cuanto le era posible, continuó recibiendo a las personas que se le pedía una palabra de conforto. Fray Cecilio María moría serenamente el 10 de abril de 1984. Luego de los solemnes funerales, celebrados en la iglesia del convento de Milán-Monforte, fue sepultado en cementerio mayor de Milán. Desde el 31 de enero de 1989 reposan en la iglesia de Milán-Monforte, junto a su Obra.