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Papa León XIV en Asís: encuentro con los Ministros Generales de las Familias Franciscanas

Un renovado impulso para el carisma franciscano: En Asís, el Santo Padre saludó a los Ministros Generales de la Primera Orden y a los frailes en el claustro, para luego presidir, por primera vez en la historia de un pontificado, la solemne celebración eucarística en la Basílica de Santa María de los Ángeles.

 

Asís, Italia – 6 de agosto de 2026. Asís vivió una jornada de intensa espiritualidad con motivo de la visita del Papa León XIV, quien llegó para las celebraciones del VIII Centenario del Tránsito de San Francisco. Durante la mañana, el Pontífice se encontró con más de tres mil personas en la Basílica de Santa María de los Ángeles. Se trató de su segundo viaje a Asís y de la primera vez que un Romano Pontífice celebró la Eucaristía en la Basílica de la Porciúncula.

Al llegar en helicóptero y ser recibido por las autoridades, el Santo Padre dirigió el primer saludo a los Ministros Generales de las tres principales familias franciscanas: fr. Massimo Fusarelli, Ministro General de los Hermanos Menores; fr. Carlos Alberto Trovarelli, Ministro General de los Hermanos Menores Conventuales; y fr. Robert William, Consejero General, en representación del Ministro General de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, fr. Roberto Genuin.

En el atrio de la Basílica, en nombre de toda la Familia Franciscana, el Papa fue recibido oficialmente por fr. Marco Vianelli, Ministro Provincial de los Hermanos Menores de Umbría y Cerdeña. En su saludo, fr. Vianelli recordó cómo la Porciúncula representa todavía hoy el corazón y la “memoria viva” de los orígenes de la fraternidad fundada por San Francisco.

Entre los jóvenes del “Go! Franciscan Youth Meeting” y el encuentro con los frailes

El encuentro fraterno se desarrolló en el marco del “Go! Franciscan Youth Meeting 2026”, gran encuentro internacional promovido en el contexto del Año del Centenario. Durante cuatro días, el evento convirtió a Asís en un punto de referencia para la juventud franciscana, reuniendo a miles de jóvenes provenientes de Europa y de numerosos países del mundo.

A través de momentos de oración, reflexión y diálogo, los participantes abordaron temas centrales como la paz, la fraternidad, la misión, el cuidado de la creación y la economía. En San Francisco redescubrieron una figura capaz de hablar a las nuevas generaciones y de ofrecer respuestas a los desafíos del presente.

Después del saludo y del momento de preguntas y respuestas con los jóvenes, realizado frente a la Basílica, el Papa León XIV se dirigió al claustro del convento, donde saludó personalmente a un grupo de frailes pertenecientes a las distintas obediencias. El encuentro representó un significativo signo de unidad y un estímulo para renovar la fuerza del carisma franciscano en el mundo.

Posteriormente, el Pontífice se encontró con los miembros de la Comisión Nacional para las celebraciones del octavo centenario y presidió la solemne celebración eucarística en la Basílica. En la liturgia participaron varios cardenales, entre ellos el cardenal Ángel Fernández Artime y el patriarca latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, además de los Ministros Generales de las familias franciscanas.

La homilía: convertirse en luz y llegar a las periferias

En la homilía, pronunciada en el día de la fiesta de la Transfiguración del Señor, el Papa León XIV describió Asís como un lugar singular, en el cual “la vida puede cambiar de forma, desprender luz, reparar el mundo”. Luego propuso el ejemplo de Francisco y Clara, quienes en su juventud fueron capaces de acoger el Evangelio sin compromisos y dejándose transformar profundamente por el encuentro con Cristo.

Recordando la experiencia del encuentro juvenil, el Papa valoró “el arte de la conversación”, experimentado durante esos días como un camino para pasar del ruido a la escucha recíproca y para discernir con mayor claridad la voluntad de Dios. El centro del mensaje pontificio fue el mandato misionero expresado por el propio título del Encuentro: “Go!”.

“¡Vayan! Mejor aún: ¡vamos! Let’s go!”, exclamó el Santo Padre, invitando a todos a salir de sí mismos y a llegar a las periferias de la existencia, allí donde la dignidad humana está amenazada por la guerra, la injusticia y la indiferencia.

En conclusión, el Pontífice alentó a frailes, jóvenes y peregrinos a abrazar la pobreza evangélica y a convertirse en constructores de la “civilización del amor”. Recordó, finalmente, que el mundo contemporáneo todavía espera testigos creíbles y nuevos santos, capaces de encarnar el Evangelio en las opciones concretas de la vida cotidiana.