Ciudad de México, MÉXICO – El lunes 11 de mayo de 2026, mediante una sesión virtual bajo el lema «Memoria, Identidad y Profecía», los frailes capuchinos de las Américas dieron oficialmente inicio al camino preparatorio hacia el III Encuentro Panamericano (EPAN).
En el encuentro participaron alrededor de 236 hermanos pertenecientes a las tres Conferencias de los Capuchinos de las Américas (NAPCC, CCH y CCB); también estuvieron conectados el Ministro general, fray Roberto Genuin, y varios monasterios de las Hermanas Clarisas Capuchinas de las cinco Federaciones presentes en las Amércas. El propio Ministro, en su discurso de apertura, expresó una gran satisfacción por la metodología adoptada, subrayando que el camino emprendido no constituye “una animación impuesta como directiva desde arriba, sino fruto de la colaboración de todos los hermanos”. Según el Ministro, esta dinámica expresa el modo en que hoy los Capuchinos deben interactuar en el mundo: “La Iglesia habla de sinodalidad, pero nosotros la estamos realizando a nuestro modo, que es el modo de la fraternidad y de la comunión”. Retomando el pensamiento del Papa Francisco, recordó que el valor pleno no reside exclusivamente en el resultado final que se desea alcanzar, sino “en el camino que recorremos”. Un camino que, aun haciendo emerger ideas y sensibilidades diversas, permite caminar unidos hacia los que el Señor desea para la Orden.
Esta sesión fue el inicio de un itinerario que prevé seis encuentros virtuales abiertos a todos los hermanos, a desarrollarse a lo largo de 2026 e inicios de 2027, durante estos encuentros se reflexionará sobre diversos temas en vistas al encuentro presencial que se realizará en Ciudad de México del 23 de mayo al 2 de junio de 2027, y en el que se prevé la participación de los Superiores de las Circunscripciones de las Américas, del Ministro general y de otros hermanos. Durante la presentación del programa, los hermanos definieron esta iniciativa como un auténtico “camino compartido”, nacido con el objetivo de revitalizar el carisma franciscano-capuchino atravesando las diversas realidades de las Américas.
La organización aclaró que el encuentro ya ha comenzado. Se trata de un proceso integral pensado para evitar la improvisación, garantizando la participación real y activa de todos los frailes en sus fraternidades locales, y no sólo por un grupo de delegados. El objetivo es dar profundidad a la futura celebración presencial.
Para guiar este año de preparación y mantener viva la atención sobre el evento en desarrollo, los organizadores estructuraron el camino en torno a tres verbos:
- Iluminar: ofrecer instrumentos y reflexiones fundados en el Evangelio.
- Sensibilizar: dejarse interpelar por la realidad actual y por el momento histórico del continente.
- Animar: mantener constante el entusiasmo y las motivaciones.
Todo el itinerario está caracterizado por una escucha activa de todos los hermanos. Esto permitirá realizar un discernimiento atento para comprender qué aspectos de la vida capuchina requieren hoy un proceso de cambio o una conversión, llegando finalmente a una síntesis de este gran intercambio entre los frailes de las Américas. A partir del mes de julio, todas las comunidades comenzarán a profundizar —a través de los encuentros virtuales— en cinco núcleos temáticos esenciales para los capuchinos: la gracia de los orígenes y la forma de vida; la oración mental y la contemplación; la fraternidad y la minoridad (servicio y humildad); la predicación evangélica; y la promoción de la paz y la justicia.
Todo el itinerario se inserta como un paso importante en la reflexión de vista a las celebraciones de los 500 años de la Reforma Capuchina. Los frailes están llamados a encarnar su carisma histórico en el continente americano, sumamente diverso, valorizando las culturas del Norte, el Centro, el Caribe y el Sur de América. Todo el trabajo realizado en las sesiones virtuales y en las fraternidades locales, posteriormente sintetizado a nivel de las Circunscripciones, confluirá en el encuentro presencial en México, donde se delineará y profundizará el futuro de la misión de la Orden capuchina en las Américas, con renovada esperanza y espíritu de colaboración.
