Después de la Misa, durante
el sábado por la mañana, los hermanos

trabajaron
por grupos. Estos grupos se llaman: Pascual Rywalsky,
Marcos D’Aviano, Solanus Casey, Alejandro Labaca.
Se discutió sobre las dos conferencias dadas sobre
el poder y la minoridad capuchina. Al final de la
mañana, se puso el trabajo en común en la Sesión
Plenaria, donde cada secretario de grupo expuso
los resultados de la reflexión. El tema se centró
básicamente en dos puntos fundamentales: 1) nosotros
tenemos poder y no podemos eliminar el poder en
la Orden, 2) tenemos que continuar buscando nuevos
caminos para ejercer el poder en la Orden en espíritu
de m

inoridad
según el ejemplo de Jesús y Francisco.
Por la tarde, algunos paraticipantes
hicieron una corta peregrinación a la pequeña iglesia
de la Porciúncula donde el Poverello de Asís fundó
la Orden de los Hermanos Menores en 1209. Francisco
amaba este lugar. El vivió allí, sirvió a los leprosos
y a los excluidos de la sociedad. Durante ese tiempo
frecuentó las ruinas de la pequena capilla de Santa
Maria de los Angeles, luego conocida como Porciúncula
(pequeña porción de tierra). También allí Francisco
murió el 3 de octubre de 1226.
Al terminar la primera semana
de trabajo
los delegados dedicamos el fin de semana a visitar
las tierras umbras y toscanas. La nieve que caía
en las regions más altas de la Toscana no nos permitió
realizar la peregrinación al monte Alverna (donde
fue estigmatizado san Francisco en 1224) ni a Montecasale
(el eremitorio de san Francisco que hoy es casa
de la Provincia Capuchina de Toscana). Conducidos
por el legendario Claudio Iacopi, chófer del autobús
y alegre trompetista, llegamos a Cortona, a unos
70 km. de Asís. Allí visitamos la iglesia de San
Francisco, construida por Fr. Elias, nativo de Cortona,
Ministro General después de san Francisco y constructor
del Sacro Convento de Asís con la triple iglesia
sobre la tumba del santo. Como la Iglesia está en
restauración no pudimos visitar la tumba de Fr.
Elias—que murió hace 750 años en 1245-- sólo pudimos
ver la reliquia de uno de los hábitos de san Francisco,
y rezar los laudes en una capilla. Precisamente
este año se está celebrando el VII centenario de
la muerte de Fr. Elías con bastantes actividades
civicas, religiosas y culturales. El evento se clausurará
con un magno congreso sobre la figura y el papel
de Fr. Elías en la Orden Franciscana.
En la Catedral (donde durante dd
os
años Fr. Flavio Roberto Carraro fue obispo de Arezzo-Cortona-San
Sepolcro antes de que fuera trasladado a la diócesis
más grande de Verona en el norte de Italia) un entusiasta
párroco nos hizo una rica descripción de los numerosos
santos que son venerados en esa iglesia por ser
nativos de la ciudad y de la relación de San Fancisco
con Cortona. Luego nos invitó gentilmente a visitar
el museo diocesano que tiene una extraordinaria
colección de pinturas de famosos artistas, como
Luca Signorelli y Fra Angelico, muchas de ellas
ahora restauradas y que lucen de todo su esplendor.
A algunos kilómetros, fuera de
la ciudad, celebramos la misa en nuestro convento
de Le Celle de Cortona, el primer convento del mundo,
según nos
apuntaba Fr. Luciano, guardián. San Francisco visitó
muchas veces el lugar, por primiera vez en 1211,
y construyó este primer pequeño “convento” donde
se retiraba a rezar. Según algunos autores, algunas
semanas antes de morir, viniendo de Siena, pasó
por Cortona y aquí compuso su Testamento. Luego,
los hermanos lo abandonaron por mucho tempo, más
tarde fue ofrecido a los Capuchinos que comenzaron
a vivir allí alrededor del año 1537. Durante siglos
fue el noviciado de la Provincia Toscana. Hoy es
casa de oración y un bello lugar de
silenzio
y recogimiento. Mas tarde visitamos el oratorio
y la celda de san Francisco, el pequeño convento
construido por Fr. Elias, el corredor del noviciado
con sus 20 pequeñísimas celdas…un complejo verdaderamente
evocador del camino de nuestra Orden.
La lluvia nos acompañó todo el
día, pero un buen almuezo italiano acompañado por
un excelente vino del lugar levantó nuest
ros
espíritus para terminar nuestra peregrinación con
la visita a la iglesia-santuario donde se conserva
el cuerpo incorrupto de santa Margarita de Cortona,
terciaria penitente del siglo XIII. Su origen como
una pobre huérfana, su relación amorosa con un joven
noble, la trágica muerte de su compañero en un accidente
de caza en el bosque y el consiguiente rechazo por
parte de ambas familias—la una por no pertenecer
a la nobleza y la otra por su pecado—la transforman
en una figura moderna. Su consiguiente vida de penitente,
su dedicación a los enfermos y pobres y su encuentro
con el Cristo Crucificado la llevaron a un itinerario
de
amor
místico en la intimidad con el Señor, que la convierten
en un modelo de vida para los cristianos de todos
los tiempos.