La sesión plenaria del día 4 de
marzo estuvo totalmente dedicada a la oración y al
recogimiento bajo la dirección del H. Yvon Person,
de la Provincia de Francia, que fue

misionero
en Turquía y Ministro Provincial en 1993. El predicador
presentó sus reflexiones en forma de meditaciones,
centrando su atención sobre la vida fraterna en minoridad.
“Mi finalidad no es la de enseñar, sino la de hablar
a vuestro corazón y a vuestra fe”. El H. Yvon comenzó
su reflexión a las 9 de la mañana. Luego continuó
diciendo como nosotros somos hermanos menores seguidores
de Jesús, el pobre y humilde siervo, como lo sintió
y vivió S. Francisco de Asís, que meditó sobre toda
la vida de Cristo. Expuso luego algunos hechos de
la vida de Jesús que fascinaron a Francisco, especialmente
la humildad de su nacimiento en una cueva y su presencia
humilde y diaria en la Eucaristía. Nosotros debemos
convertirnos en reflejo de la imagen del Jesús humilde
con nuestra vida de hermanos menores, que sirven humildemente
a la Iglesia y a la gente sin tener ni ejercer voluntad
alguna de dominio sobre el pueblo de Dios. Jesucristo
es el fundamento de nuestra fraternidad evangélica
y de nuestra vida fraterna en minoridad. Como Jesús
que es el siervo de todos, también nosotros debemos
ser humildes y sencillos siervos de todos los hijos
de Dios. Jamás un hermano debe ejercer dominio sobre
otro hermano, sino que debe ser servidor de cada uno.
Para ayudar a nuestras reflexiones personales planteó
distintos interrogantes. ¿Cómo somos nosotros reflejo
de la imagen del Cristo humilde? ¿Cómo ejercemos el
ministerio y el servicio con los demás? ¿Qué rasgos
del rostro de Cristo caracterizan mi propia vida?
¿Soy un hermano poderoso? ¿Impongo mi voluntad a los
demás? ¿Cuál es la calidad franciscana de mi vida
de oración? ¿He dedicado tiempo a la oración personal
y a la reflexión al finalizar la liturgia de cada
mañana?

La misa se celebró a las 11,30 y fue presidida por
el H. Yvón. En la homilía subrayó el aspecto de la
oración en la vida de los hermanos menores. Ya en
la meditación vespertina continuó reflexionando sobre
la vida fraterna en minoridad. Puso de relieve el
aspecto comunitario de hermanos menores refiriéndose
a la expresión de Francisco: somos penitentes que
venimos de Asís, nosotros te adoramos, ¡oh Cristo!...
Tenemos necesidad de un fuerte espíritu interior abierto
a la voluntad de Dios para vivir nuestra vida fraterna
en minoridad. El Cristo humilde siempre vivió en comunión
con el Padre. Durante su última reflexión, antes de
Vísperas, en su última reflexión hizo un breve y bellísimo
comentario al texto de Francisco sobre el Padre Nuestro.
Después de la cena los hermanos nos reunimos en una
velada con cantos y representaciones escénicas de
distintas partes del mundo. Al redactar esta crónica
es mediodía. El sol brilla espléndido sobre la ciudad
de Asís.

Mientras las relaciones y las reuniones de grupos
avanzan, las ideas y cuestiones bullen por dentro.
El ambiente es muy fraterno, cálido, acogedor y muy
positivo.