
Con
las primeras claridades del día, los mirlos, que habitan
en el jardín del convento capuchino de Cristo Resucitado
de Asís y en los bosques cercanos, nos despiertan
con la algarabía de sus alegres cantos mañaneros,
recordándonos la hora de levantarnos, antes que los
despertadores. Este sábado, 20 de marzo, presidió
la Eucaristía fr. Sebastian Kuthukallunkal (VP Andhra
Pradesh-Orissa). En su homilía subrayó como la minoridad
capuchina consiste en tomar una decisiva posición
en favor de la gente oprimida como lo hizo Jesús con
los más pequeños de su tiempo.
Ya en el aula, al comienzo de la
sesión plenaria en la que se procedía a la votación
de un primer bloque de las primeras 25 proposiciones,
el secretario explicó el procedimiento a tener en
cuenta por el Consejo Plenario en las primeras votaciones.
El voto será secreto -- dijo --, utilizando pequeñas
fichas de diferentes colores: Placet (verde) significa
“a favor”; Placet iuxta modum” (amarillo) significa
“a favor pero con algunas enmiendas”; Non placet (rojo)
significa “en contra”. Después el secretario entregó
a cada uno un folio con siete puntos donde se explicaba
el modo de proceder a la hora de votar las proposiciones
y explicó detalladamente cada punto. Seguidamente
los delegados comenzaron a votar las 25 primeras proposiciones.
Los escrutadore
s
fueron: fr. Rudolph Pieretti (VP de Zambia) y fr.
Paul Mathis (Prov. de Suiza). Los delegados con derecho
a voto son 42, por lo cual, para que una votación
sea aprobada se necesitan 22 votos, esto es la mitad
más 1. El resultado de las votaciones de este primer
bloque fue el siguiente: Placet: 12; Placet iuxta
modum: 29; Non placet: 5. El total de estos números
sería de 46 y no 25 que son las proposiciones sometidas
a votación. La diferencia numérica, en este caso,
se explica porque algunas proposiciones tienen distintos
apartados numerados: A, B, C, D… y cada apartado tuvo
su propia votación. La tarde la dedicaron los delegados
a seguir trabajando por grupos sobre el resto de las
proposiciones 26-66. Fue un día duro de trabajo. Por
la noche todos esperábamos el respiro del descanso
dominical.
El domingo los miembros de este VII
Consejo Plenario cambiamos de aire y de actividad
y nos fuimos de excursión. El día amaneció nublado,
pero en ningún modo impidió visitar los lugares que
recorrimos. Cuenta Joergensen, en su célebre vida
de San Francisco, que el camino interior de la vida
de Francisco está marcado por tres grandes valles:
Uno es el valle de Espoleto o valle de la Umbría,
cuya referencia contemplativa tiene su centro de referencia
en el eremitorio de Le Celle de Cortona; un segundo
valle es el valle de Rieti, cuya referencia contemplativa
está centrada en los eremitorios de Greccio, Fonte
Colombo, La Foresta y Poggio Bustone; el tercer valle
es el valle de la Casentina, cuyo punto de referencia
para la vida contemplativa era el santuario de la
Alverna. Este domingo, lo dedicamos a recorrer parte
del valle de Rieti y visitar algunos de estos eremitorios,
ahora mucho más cercanos a Asís debido a un túnel
de cuatro kilómetros de longitud, apenas inaugurado,
y que sirve de enlace a la gran superautoestrada que
va d
esde
Perusa a Espoleto. El primer eremitorio-santuario
que visitamos fue el de Greccio, donde rezamos los
Laudes en una atmósfera evocadora del misterio de
la humanidad y del nacimiento de Cristo que tan intensamente
vivió san Francisco. Tras visitar la iglesia y recorrer
la exposición permanente de Belenes instalada en ella,
Fr. Máximo, el guardián de la fraternidad de cuatro
hermanos menores, nos hizo de guía en una viva visita
acompañándonos a la gruta de la celebración de la
Navidad de aquel 1223 donde tuvo lugar el primer nacimiento
de la historia, aquí se conservan en una urna los
restos de Juan de Greccio, el varón que ayudó a Francisco
a la celebración de la primera Nochebuena; la capilla
del 1228; seguimos el recorrido por el dormitorio
de madera construido por San Buenaventura y la celda
prisión de Juan de Parma, excavada debajo de la capilla,
con acceso difícil, pero que puede verse desde la
capilla superior a través de una lente gigante colocada
como un ojo de buey. Juan de Parma fue el séptimo
General de la Orden; acusado de joaquinismo fue exialiado
a Greccio donde permaneció encarcelado por espacio
de 32 años. Comprobada su inocencia, el Papa lo nombró
nuncio apostólico en Constantinopla. De camino hacia
su sede murió en las Marcas y fue sepultado en este
eremitorio, donde se encuentran sus restos. Fr. Máximo
nos obsequió al final con algunos recuerdos de Greccio.
La próxima visita fue el eremitorio
de Fonte Colombo, fons columbarum, conocido como el
Sinaí franciscano por ser el lugar donde San Francisco
escribió la Re
gla
bulada de 1223. Aquí celebramos la Eucaristía presidida
por Fr. Tewelde Beyene (Prov. de Eritrea). En su homilía
conectó los temas de la minoridad y de la itinerancia
con la actitud del hijo menor que, convertido y arrepentido,
regresa a la casa del Padre, donde es revestido de
la misericordia del Padre, igual que nosotros debemos
recorrer este camino y revestirnos de misericordia,
para ir al mundo a ejercer, como decía Pablo en la
segunda lectura, el ministerio de la reconciliación.
Luego almorzamos (cada uno llevaba la comida en bolsa)
en una sala de acogida que nos ofrecieron los franciscanos
del lugar y nos encendieron la chimenea, nos bajaron
una garrafita de vino tinto y al final nos obsequiaron
con un café. Detalles muy de agradecer a los hermanos
franciscanos. Hacia las dos de la tarde, Fr. Carlos,
un anciano estudioso franciscano de 78 años nos hizo
en la iglesia una inspirada, histórica, cariñosa y
graciosa presentación de este sagrado lugar franciscano.
Todos los movimientos de reforma -- nos dijo – se
centraron sobre la interpretación de la Regla escrita
por san Francisco aquí en Fonte Colombo. Nos explicó
con detalle el cuadro de madera de la iglesita que
representa el momento en el que los ministros sabedores
de que Francisco estaba escribiendo, al dictado a
Fr. León, una Regla, se acercaron a Fonte Colombo
para impedirlo. Dios le habló a Francisco diciéndole:
“Francisco, nada hay en la Regla que proceda de ti;
todo lo que ella contiene procede de mí”. Por allí
pasó también Bernardino de Asti y allí tomó la decisión
de pasarse a la reforma capuchina. Aqui san Francisco
fue operado de su enfermedad de los ojos por los médicos
de la capilla papal que se encontraban en aquel entonces
en Rieti. Fr. Carlos ha escrito recientemente una
biografía sobre Fr. Juan de Parma que está estos días
en la imprenta. Este histórico franciscano descubrió
en el código n. 679 de la Biblioteca Municipal de
Asís el Anónimo Reatino o las Actus Beati Francisci
in valle Reatina, que transcribió al italiano actual
y publico en 1999. Es un interesantísimo documento
que nos habla de: la conversión de Francisco, la composición
y aprobación de la Regla, de su amor a la pobreza,
de las tentaciones del santo y de cómo las rechazó,
del buen ejemplo de las virtudes, de la obediencia
a las criaturas, de su espíritu de profecía, de su
caridad para con los pobres, de la preparación de
la Navidad, de la eficacia y virtud de sus estigmas,
de su último sermón y de su tránsito. Hoy los historiadores
están trabajando mucho sobre tan preciado documento.
Tras recorrer los rincones de este histórico lugar
bajamos a visitar a
primeras
horas de la tarde las maravillosas Cascadas delle
Mármore, cerca de la ciudad de Terni a la entrada
de la estrecha Angostura de la Valnerina. Aquí, en
el 271 a. C., los romanos desviaron el río Velino
del valle de Rieti haciéndolo pasar por un precipicio
rocoso de 165 metros de altura en medio de un ambiente
natural de belleza espectacular. Normalmente el agua
se usa para una central eléctrica, pero a las 4 de
la tarde el agua comienza a caer por esta cascada
natural y en poco más de un cuarto de hora todo el
valle recobra vida acompañado del ruido y del estruendo
del agua que se precipita.
De regreso a Asís, el sol, ya en su
ocaso, doraba las bellas ciudades de la Umbría: Trevi,
Spello… que se alzan sobre las colinas. Fue una expléndida
jornada llena de hermosas vivencias en las fuentes
de nuestros orígenes.
