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NOTICIAS,
13-14 de marzo |
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 El
sábado 13, por la mañana, presidió la eucaristía el
H. Milton Alirio Chigue de la Viceprovincia general
de Guatemala-Honduras-El Salvador. Con la parábola
del hijo pródigo de trasfondo hizo una preciosa homilía.
“Una parábola -- dijo – sobre las que más se ha escrito,
dramatizado, que ha inspirado a tantos pintores… Quiero
releer este texto – continuó – desde nuestro contexto
de minoridad e itinerancia. El hermano menor de la
parábola representa al itinerante que haciendo uso
de su libertad, busca nuevos caminos. Corrió el riesgo
de experimentar algo diferente. Se había embarrado
en el lodo, se había denigrado... Desde aquella situación
caótica, dramática, surge su grito desesperado: ‘Aquí
me muero de hambre’. No se queda sólo en el lamento,
reflexiona y busca la manera de salir de aquella situación.
‘Sí, me levantaré, volveré junto a mi Padre’. El hermano
mayor representa la actitud inmóvil. Había servido
bien. No había hecho nada malo… pero vitalmente estaba
muy lejos de su padre. Tenía una imagen de Dios militar:
‘hace años que te sirvo’. Era un simple cumplimiento:
cumplo y miento. El amor misericordioso del Padre
envuelve a los dos hijos, pero Dios manifiesta su
amor preferencial por el menor, por el itinerante
al que abraza, cubre de besos y por cuyo encuentro
celebra un banquete”. Concluyó diciendo que “la minoridad
es la virtud social de la compasión internacional.
Frente a la impotencia está la fuerza de la solidaridad,
frente a la muerte, está el grito por la vida (recordó
aquí a las víctimas de Madrid y a los 11 millones
de personas que se manifestaron en defensa de la vida),
frente a la guerra, el terrorismo, la violencia está
la Paz”. En la eucaristía recordamos al H. Ivacir
Sinigaglia en el día de su cumpleaños, Hermano brasileño,
que lleva la responsabilidad del uso de los mas media
en la Curia general con grandísima competencia, disponibilidad
y entrega, y que no ha podido estar con nosotros en
el CPO a causa de la muerte por infarto de su padre,
Izelino, que tenía 65 años, precisamente el día que
salíamos de Roma a Asís. Rezamos por Ivacir, por su
madre y su familia. Nuestra oración tuvo también un
recuerdo especial para las víctimas y familiares del
atentado de Madrid.
El sábado por la mañana hubo sesión
plenaria con algunas consideraciones restrospectivas
por parte de los grupos. Se hicieron algunas preguntas
y respectivas clarificaciones de fr. David B. Couturier.
Este dijo que, mientras nosotros sabemos bien como
realizar la conversión personal, tenemos, por el contrario,
necesidad de trabajar para comprender como realizar
la conversión de la estructura/autoridad y/o la conversión
de la fraternidad/comunidad. Tras un breve intervalo,
los delegados continuaron su trabajo en los respectivos
grupos.
La
tarde era libre. Algunos Hermanos subieron al Monte
Subasio, la aislada montaña, donde Francisco tenía
uno de sus eremitorios más queridos, conocido como
“Las Cárceles”. Francisco y sus primeros compañeros
solían retirarse aquí con frecuencia. El lugar ha
conservado todo su carácter original. El monte Subasio
ha sido un lugar muy frecuentado por los eremitas.
La capilla de “Santa Maria Carcerum” era uno de los
centros más célebres de la vida eremítica. El actual
convento ha sufrido numerosas reformas a lo largo
de los siglos. Del núcleo primitivo de la capilla
de la Virgen y de la gruta de san Francisco, las construcciones
llegaron hasta edificar el actual convento, primero
construido por los fraticelli que lo habitaron hasta
el 1340, luego fue agrandado por los hermanos de la
reforma de la Observancia, especialmente por san Bernardino
de Siena, que viene recordado en el refectorio denominado
así ‘de San
Bernardino de Siena’. Las Cárceles expresan muy bien
lo que 2 Cel 95 dice de Francisco: “Así, hecho todo
él no ya sólo orante, sino oración, enderezaba todo
en él -- mirada interior y afectos -- hacia lo único
que buscaba en el Señor”.
El domingo la mitad de los delegados
visitaron el convento de Renacavata cercano a Camerino.
Es esta una ciudad de las montañas de las
Marcas, donde Mateo de Bascio y los hermanos, Ludovico
y Rafael Tenaglia, se establecieron en 1531 tras la
invitación de la Duquesa Catalina Cibo. La parte más
antigua del convento y el museo nos han dado una visión
de la vida de los primeros capuchinos. El convento
de Camerino es actualmente se de
del noviciado de las Provincias capuchinas de Italia
central. La acogida de la comunidad, con sus siete
novicios, fue cálida y cordial. Y aunque llevábamos
cada uno su bolsa con la comida, nos invitaron a pasar
al refectorio a comer un buen plato de pasta, un buen
vino y compartir la comida que tenían preparada. Tras
la comida subimos al autobús que nos llevó a visitar
las espectaculares Grutas de Frasassi, un recorrido
de 700 metros de belleza, esplendor y majestuosidad,
en
un laberinto subterráneo lleno de estalactitas y estalagmitas
y de formaciones calcáreas de las más variadas formas.
Las cuevas fueron descubiertas por unos espeleólogos
que escalaban por aquella montaña y al pasar por un
agujero externo recibieron un golpe de aire. Bajaron
con los medios que llevaban y sólo pudieron descender
unos ochenta metros. Sin decir nada y con medios más
adecuados y escaleras técnicas volvieron a bajar a
otro día, y así se descubrieron las grutas en 1971.
Se abrieron al público en 1974.
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