Este viernes amaneció gris en Asís.
A medida que el día fue avanzando un sol poco brillante
por la mañana fue creciendo hasta abrirse plenamente
por la tarde, luciendo, como diría San Francisco,
“bello y radiante con gran esplendor”. El hermano
sol, junto a los primeros árboles frutales que comienzan
a florecer por los valles y montañas que rodean la
ciudad, sería como una llamada a la vida que renace
tras la muerte y el dolor que estos días embargan
nuestro ánimo por la tragedia de Madrid y por las
terribles imágenes que hemos contemplado estos días
por la televisión.
Digamos que, tanto la prensa como
la televisión italiana, han dado una amplísima información
sobre la masacre, destacando a excelentes corresponsales
en las principales ciudades de España que han informado
directamente de la evolución de la tragedia. Asimismo
la televisión ha dedicado programas de debate e información
especiales sobre la brutalidad de los acontecimientos.
Todos los líderes políticos italianos, sin excepción,
han condenado con palabras duras el brutal atentado.
Durante la tarde de este viernes 12 de marzo, centenares
de personas acudieron a la plaza de España, en Roma,
para testimoniar su pesar y su rechazo por la masacre.
Muchos españoles, religiosos y religiosas, estudiantes
jóvenes becados, hicieron pública condena, con su
presencia y sus gritos enfervorizados hacia España,
del terrible atentado.
Ya
en nuestra sesión diaria del CPO, aún impresionada
por estos duros acontecimientos, comenzó como de costumbre
con el rezo de Laudes, oración y eucaristía, recordando
a las víctimas y a sus familiares. La sesión de la
mañana comenzó con la relación de fr. Luis Carlos
Susin, miembro de la Provincia de Río Grande do Sul,
de Brasil. Se doctoró en la Universidad Gregoriana
de Roma con una tesis titulada Un hombre mesiánico
-- Una introducción al pensamiento de Emanuele Levitas.
Es profesor en la Universidad Católica de Puerto alegre
en Río Grande do Sul. Forma también parte como miembro
del grupo editorial “Concilium” y es presidente de
SOTER (Sociedad de Teolo
gía
y Ciencia de la Religión. Fr. Luis es autor de numerosos
libros y de himnos litúrgicos y franciscanos. Utilizó
la parábola del buen samaritano y la experiencia de
Francisco con el leproso como puntos inspirativos
para construir un nuevo modelo de sociedad inspirada
en nuestra minoridad. Dividió su relación en cinco
puntos:
1. Diversas posibilidades de servicio que hagan posible
un mundo diferente.
2. La minoridad como relación de servicio más que
como identidad.
3. La minoridad como relación necesaria que surge
del encuentro con los demás que viven la minoridad.
4. Relaciones de servicio que pueden ayudar y reforzar
una nueva y posible visión del mundo.
5. Finalmente, la minoridad en la complejidad de la
dialéctica social, partiendo de la cercanía para caminar
hacia una solidaridad organizada, sin perder la experiencia
fundacional de la minoridad.
Por
la tarde, fr. David B. Couturier, Vicario Provincial
de la Provincia de ST. Mary (Nueva York-Nueva Inglaterra,
en EE.UU.) habló sobre el Itinerario de las situaciones
extremas: formación franciscana y antropología de
la economía fraterna David ha sido presidente de Franciscans
Internacional, la Organización no gubernamental (ONG)
en las Naciones Unidas. Es director del “The Center
for Structural Conversión”, que ha puesto en marcha
un servicio de desarrollo organizativo y de consulta
para los religiosos y para las comunidades sin ánimo
de lucro. Fr. David está doctorado en asesoramiento
pastoral. Comenzó su presentación recordando de manera
realista los sufrimientos que existen en el mundo
y exponiendo “el mundo de las situaciones extremas”
como pobreza y violencia global. Destacó que la pobreza
es un desorden estructural de los ricos y produce
una gran vulnerabilid
ad,
como enfermedades, crímenes, violencia y crisis económicas.
Necesita convertirse. Expuso a continuación los elementos
centrales de la antropología de una economía fraterna:
la creación y la fraternidad cósmica, la comunión
y la interdependencia mutua y las estructuras sociales
que pueden constituir la base de nuestra formación
para la minoridad y la itinerancia. Concluyó su presentación
con estas palabras: “Ante esta violencia
y
pobreza global, hemos propuesto la minoridad como
virtud social de la compasión internacional y la itinerancia
como un apasionado y confiado ir hacia delante más
allá de las fronteras de la lengua, de la clase, de
la cultura, de la ideología, del sexo, de la orientación
y de la casta, en modo de vivir nuestra vocación para
ser una libre comunión de personas sin dominio y sin
límites”.