El núcleo principal del Museo Franciscano se ha
constituido gracias al P. Louis-Antoine de Porrentruy (Francia)
que recogió material iconográfico para la ilustración
del volumen sobre san Francisco, que sería publicado
por el editor Plon de París al final del 1884, con
el título Saint François d’Assise. Con
el material recogido para el volumen, sólo utilizado
en parte, y aumentado continuamente, Louis-Antoine organizó
en 1885, en el convento de Marsella (Francia), un Museo Franciscano.
Fue inaugurado en octubre de 1889 por el ministro general
Bernardo de Andermatt.
Al año siguiente se hizo indispensable ampliar el
museo con otra sala más grande, ya que era mucho el
material que llegaba. En 1896 se abrió, por consiguiente,
una tercera gran sala.
Para la defensa y protección del Museo el fundador
había intentado y obtuvo de la Santa Sede el Breve
Apostólico Minime nos latet, firmado por el propio
León XIII. En él se prohibía bajo pena
de excomunión el “quitar, enajenar, cambiar,
vender o incluso simplemente trasladar a cualquier otra parte
cualquier cosa del susodicho Museo Franciscano de Marsella”.
Sin embargo, durante los años 1903-1904 se hizo necesario
el desalojo clandestino de los objetos más importantes
para la historia artística franciscana. Efectivamente,
en atención a la ley masónica de julio de 1901,
se vendieron en pública subasta todos los objetos que
se encontraban en el Museo Franciscano. Hacia finales del
1912 el Museo vuelve a abrirse en Roma, con los objetos salvados
por el P. Louis-Antoine, en la Curia general de via Boncompagni,
para ser trasladados más tarde ,en 1927, al Instituto
Histórico de Asís, e inaugurado solemnemente
el 29 de noviembre de 1929. Desde este momento en adelante
el museo correrá la suerte del Instituto Histórico.
|
El Museo Franciscano no es un museo artístico,
histórico o arqueológico, aun cuando contenga
muchos objetos de alta cualidad artística y de gran
valor histórico. Se sitúa dentro de la categoría
de los museos especializados. A través de los objetos
expuestos en sus salas, el Museo ilustra la historia de
la Orden franciscana.
Aunque la idea de este museo haya nacido por el interés
de un fraile capuchino, el fundador no ha limitado su búsqueda
sólo a las cosas de la propia familia. Ha extendido
su interés a toda la Orden franciscana entera, a
sus personajes más conocidos por su fama de santidad,
de cultura o de interés social. Además de
a las distintas familias y reformas nacidas dentro de la
Orden, como conventuales, frailes menores, capuchinos, observantes,
recoletos, reformados y otros. En la medida de lo posible,
ha incluido el franciscanismo de todas las naciones, incluso
de aquellas donde los franciscanos fueron como misioneros.
Una característica particular del museo consiste
en el hecho que documenta el arte y la cultura franciscana
a través de los siglos, es decir de 1200 hasta el
siglo XX.
El Museo Franciscano, que con decreto ministerial del
15 de septiembre de 1965, ha sido inscrito entre los museos
no estatales (Museo menor, diocesano o religioso, Nº
246), está abierto al público solamente mediante
previa solicitud.
|